martes, 30 de octubre de 2018

"Con muy poco"

Con muy poco

"Su cuerpo es duro y tosco
sobre este lujo del paisaje.
Vive ahora dentro de una joya
y no sabe que camina
sobre preciosa seda
y que va dejando tras él
pequeños cielos moribundos."
(Luis Pimentel)

"¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó."
 (Lc 13,20-21)

I

El mal comienza con muy poco.
Un tono de voz, una mirada,
el repetido y callado desencuentro
cotidiano, tan leve como dañino.
La palabra se puebla, entonces, de silencios;
y los silencios, de un temor sin nombre, 
de un dolor seco que va minando
cuerpo y alma vulnerados.

En la dirección contraria,
el bien comienza de igual modo:
esa voz, esa mirada,
encontrarte tan abierta, tan amable,
y tus palabras más banales
me llenan de ti como una sed saciada, 
cuerpo y alma en unidad
de amor con sentido.

¿A qué compararé la gracia de tu amor?
A la cruz que supe,
y a la redención de tu sonrisa.
El bien y el mal comienzan con muy poco.

II

Dicen que lo importante es difícil.
Bien pudiera ser.
Difícil y lento, incluso.
No es fácil acabar unos largos estudios, 
hacerse un alto funcionario,
abrir una empresa próspera y estable; 
no es fácil cavar, picar, vender, sonreír
durante cuarenta minutos o cuarenta años.
No es fácil mantener una familia, 
pagar una casa, vivir con la dignidad
que precisa nuestra valía y tanto esfuerzo. 
No es fácil hacerse un hueco
en la selva de ambiciones y de envidias.

Y cuando las sombras cubren el alma,
todo es difícil: levantarse
cada mañana, comer, dormir,
querer vivir, querer...

Quizá porque he fracasado en lo importante,
porque a veces hasta lo fácil
no lo era, me parece un milagro
la sucesión de los días, 
el vuelo de los pájaros, el verde de la hierba,
el amor de mi mujer o la belleza gratuita
que se dona sin causa, como la sonrisa
de un niño, como la adolescencia.

He fracasado en lo importante,
y hasta en lo fácil.
Y, sin embargo, soy feliz
con muy poco.

30-10-2018

Doiraje.

sábado, 27 de octubre de 2018

"El viñador y la higuera"

El viñador y la higuera

"A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo."
(Ef 4,7)

"Señor, déjala todavía este año". 
(Lc 13,8)

Hace tiempo que desnudo los silencios
con una paciencia exquisita.
No depende de mí ni la flor ni el fruto.
Pero el señor sembró,
y no sé cuál será la cosecha.
Ni tampoco cuándo.

Cuando hace sol, los pájaros
se posan en las secas ramas.
La brisa le hace bien a la melena
de hojas y de sombras. A veces
llueve con una lluvia que hace daño,
agua que hunde y que ahoga.
Las raíces no saben lo que absorben, 
toman lo que necesitan,
y la savia sube con rumor
de alimentos apenas presentidos.

Ha crecido;
no sabría decir cuánto.
Una sombra extensa la rodea
cuando más luz recibe.

A pesar del sol sin aire,
del agua que hunde y arranca,
sólo espero el perdón y la paciencia
de aquel que me quiso.

27-10-2018 

Doiraje.
 

martes, 23 de octubre de 2018

"Promesa"

Promesa

"Así pues, ya no sois extranjeros ni forasteros"
(Ef 2,20)

Es un camino largo la tierra prometida.
O tal vez el más corto. Lo cierto
es que hubo una promesa,
y la promesa, un destino.

Cabe andar kilómetros, montes, ríos,
ciudades, lenguas extrañas y miradas 
sin nombre. A pesar de todo,
no he caminado mucho:
nunca supe bien qué prometían,
de qué destino hablaban.

Pero hay que salir a lo que no se conoce,
aunque no te conozcan,
aunque el día, cegado,
sea una noche eterna.
Salir, salir a esa promesa
de un amor desconocido, 
sin saber el camino,
confiado en que alguien
te espera en ese lugar que buscas,
en esa tierra, entre esas gentes
en las que ya no eres extranjero.

Porque existe, aunque tú no lo sepas.

23-10-2018

Doiraje.

viernes, 19 de octubre de 2018

"Quedaba lejos"

Quedaba lejos

"Algo tiene, en verdad, quien está solo e indefenso.
Piensa que su carne tiene buen sabor.
Es mejor -piensa- frente al cazador
ser gorrión que perdiz."
(Umberto Saba)

"No tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones."
(Luc 12,7)

El mundo quedaba lejos.
Lejos tras los visillos de aquella ambigüedad
opaca, espesa, dulce de quien se esfuerza
a amar sin amor posible.
El mundo quedaba lejos.
Y no me decían nada.
No sé qué cuerdas tendían sobre mi cuerpo,
no sé qué nubes dejaban verde mi alma,
no sé qué palabras pudieron ayudarme.
No sé qué alas, qué noche, qué sigilos...

No soy gorrión ni perdiz, y tengo miedo.
Y frente al cazador, que no sabe mi sabor,
me siento solo e indefenso.
El mundo quedaba lejos,
sin comparación posible.
Sí: valemos más que muchos pájaros. 

18-10-2018

Doiraje.

miércoles, 17 de octubre de 2018

"Con qué"

Con qué

"Y los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con las pasiones y los deseos. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el Espíritu."
(Gál 5,24-25)

Con qué labios te beso cuando te me ofreces.
Con qué manos acaricio tu presencia.
Con qué dicha digo tu nombre. 
 
Me gustaría ser de ti del mismo modo,
pero a veces la carne sin espíritu,
pero a veces el espíritu sin carne,
no me hace ser, no me deja ser
de nadie.

Dime, con qué labios, 
con qué manos,
con qué dicha
poder amarte. 

17-10-2018

Doiraje.

martes, 16 de octubre de 2018

"La ley y la gracia" de Doiraje

La ley y la gracia

 "Los que pretendéis ser justificados en el ámbito de la ley, habéis roto con Cristo, habéis salido del ámbito de la gracia." 
 (Gál 5,4)

Una tarde hermosa de mediados de octubre.
El sol ilumina la librería de esta habitación.
Me queda a la espalda. La luz va de poniente,
pero aún es fuerte y hasta alegre.
Afuera, en la esquina de la ventana,
tendiendo un puente entre verja y pared,
brilla el hilo de una telaraña olvidada,
                                                       y lo tiñe
de una vida que ya no posee.

Los libros callan un saber ya inútil,
una voluntad que sabe de su error,
como la araña que abandonó su construcción,
o que murió por los fríos de las duras
madrugadas.

Pero la luz los ilumina, les da el calor verdadero
que poseyeron o quisieron poseer.

Mi pelo cano brilla con una luz
no mía.

 16-10-2018

Doiraje.

Propuesta de continuación

Quisiera proseguir con este peculiar blog desde otra perspectiva. Esta vez se podría denominar "Escrituras del día", pues la idea es colgar poemas propios que pueda componer al hilo de las lecturas del día de la Sagrada Biblia. Evidentemente, es imposible que pueda mantener el ritmo de publicación que he seguido hasta ahora. Al respecto no quiero plantearme compromiso alguno en este sentido, dada la imposibilidad de prever cuando pueda redactar un poema que merezca ser leído al menos. Pero cuando lo crea tener, lo compartiré aquí, pues un poema guardado en un cajón es muy parecido a una sepultura sin nombre o a un cadáver de alguien desconocido.

Los poemas no están registrados, así que quien quiera hacerlos suyos no me importa lo más mínimo. No tengo la menor ambición literaria, ni persigo ver mi nombre en las tapas de ningún libro. A estas alturas de mi vida estas ambiciones me quedan muy lejos. Seguiré firmándolos con mi nick que ya conocéis, Doiraje. Lo que busco, además de expresarme, es que sirvan. Y si lo logran alguna vez, ese será mi mejor pago.

Sin más preámbulos, y después de seis años sin componer ni un sólo verso, ya tengo el primer poema de esta nueva etapa del blog. Lo publicaré en el siguiente post.

jueves, 4 de octubre de 2018

Despedida

Cumplido razonablemente el objetivo inicial que me propuse al comenzar este blog un 16 de septiembre de 2015, creo llegado el momento de ponerle fin. En estos tres años he cubierto las lecturas de los tres ciclos litúrgicos. Aunque no he escrito todos los días, las cifras resultantes dan una idea de lo razonable de este esfuerzo: casi un millar de poemas colgados, más de trescientos autores citados, más de quinientos comentarios... El primer sorprendido de esta constancia soy yo. Supongo que no habré acertado muchas veces, ni en la elección de los poemas, ni en la meditación comentada. Lo único de lo que estoy seguro es de mi tranquilidad de conciencia: lo he intentado hacer lo mejor posible. Por otra parte, creo con sinceridad no haber hecho afirmación doctrinal o moral gravemente errónea. Seguro que no me expresé bien en según qué cosa o que no supe ser lo explícito que requería la cuestión, etc. En cualquier caso, fui sincero siempre en este empeño que a mí no me toca valorar.

Reconozco haber pasado por momentos de cansancio, de querer dejarlo; pero ha habido otros, mucho más numerosos, que los han compensado con creces. Puedo decir que hacer este blog ha sido una experiencia maravillosa que ha trascendido con mucho mis expectativas primeras. Ha sido para mí un motivo y un lugar de hallazgos y descubrimientos. Hallazgos y descubrimientos en la Palabra de Dios que hasta ahora no había reparado, y de hallazgos y descubrimientos de poetas, no pocos totalmente desconocidos para mí. Si al comienzo pensé que este era un proyecto enteramente mío, con el paso de los meses, la dirección del blog se me fue, de forma bendita, yendo de las manos. Al menos el último año y medio yo ya no decidía nada; el blog iba por sí solo. Si no fuera pretencioso decirlo por mi parte, cabría afirmar que el Señor se hizo cargo de esta empresa. Esa fue la época de los hallazgos a los que antes me refería. Y me dejé hacer en la medida que fui perdiendo el miedo a no dirigir lo que supuse con ingenuidad mío.

Deseo de corazón que haya podido ayudar a alguien a acercarse a las Sagradas Escrituras sin prejuicios. Esa era mi finalidad principal. Por ello puse en relación el mundo de Dios con el de los hombres, poetas muchos de los cuales eran agnósticos, homosexuales, alcohólicos, comunistas, enfermizamente tímidos e inseguros, vanidosos, solitarios, depresivos..., pero todos con algo en común: buscaban a Dios, incluso desesperadamente, aun sin saberlo. La poesía es la forma más profunda de escritura. Esa profundidad no está relacionada tanto con la complejidad formal de la misma, como con la hondura de su contenido, de su relación íntima con la verdad humana. La poesía es una forma esencial de libertad, y nos hace libres porque está llena de verdad. Es la verdad de la que forma parte lo que hace a la palabra palabra poética. En efecto, la verdad nos hace libres, nos hace buenos, nos hace bellos: la verdad lleva al canto.

Quiero dar las gracias a los amigos que me han dado ánimos para continuar. Cuando se está solo, esa presencia es invalorable siempre. Gracias, pues, a César, a Rocky y sus formidables traducciones y su no menos formidables generosidad y atención, a Gabriel, a Miguel Ángel, a Gregorio, a Rubén, a Kufisto, a Priede, a Sergio, a Luis..., y a todos los que en silencio sé que me habéis visitado, incluso con asiduidad. Sin vosotros, este esfuerzo no tendría ningún sentido. Dios quiera que este blog le haya hecho bien a alguien alguna vez. Con esto ya me daría por satisfecho.

Las despedidas cuanto más breves mejor. Es hora de decir adiós o hasta siempre. ...O hasta luego, que los caminos de Dios sólo Él los conoce.

Agradeciendo de nuevo vuestra confianza y atención, recibid un saludo muy afectuoso.

Un abrazo a todos en el Señor.

Doiraje.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Lecturas del día, jueves, 20 de septiembre. Poema "No me dejes, amor, en la añoranza..." de Ana Inés Bonnin

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15,1-11):

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 117,1-2.16ab-17.28

R/.
Dad gracias al Señor porque es bueno

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R/.

«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa.»
No he de morir, viviré para contar
las hazañas del Señor. R/.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,36-50):

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.»
Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.»
Él respondió: «Dímelo, maestro.»
Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?»
Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.»
Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.»
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.»
Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.»
Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?»
Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

Palabra del Señor
 
Poema:
"No me dejes, amor, en la añoranza..." de Ana Inés Bonnin 
 
No me dejes, amor, en la añoranza.
Dame, por fin, seguro y alto vuelo.
Desarráigame, fíjame. Recelo
que aquí no lograré paz ni bonanza.
 
Mi sed inextinguible se abalanza
y busca un ancho río, paralelo
de un mísero y exhausto riachuelo.
¡Amor! Sacia mi sed; dame pujanza
 
para volcarte en molde sin orillas.
¿Por qué, por qué te ciñes y encastillas
cuando posees fuerza de coloso?
 
Quisiera derramar esta ternura,
que rebasa mi pecho, en la mesura
de un pecho inmensamente generoso.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Lecturas del día, miércoles, 19 de septiembre. Poema "Egoísmo" de Ángela Figuera Aymerich. Breve comentario

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12,31–13,13):

Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca. ¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará. Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero, cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño. Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce. En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 32

R/.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones. R/.

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,31-35):

En aquel tiempo, dijo el Señor: «¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: "Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis." Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: "Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores." Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón.»

Palabra del Señor
 
Poema:
Egoísmo de Ángela Figuera Aymerich
 
Contra el sucio oleaje de las cosas
yo apretaba la puerta. Mis dos manos,
resueltas, obstinadas, indomables,
la mantenían firme desde dentro.
 
Fuera, el naufragio; fuera, el caos; fuera
ese pavor, abierto como un pozo,
de las bocas que gritan
al hambre, al ruido, al odio, a la mentira,
al dolor, al misterio.
 
Fuera, el rastro acosado de los hombres
sin alas y sin piernas, que se arrastran,
que giran a los vientos,
que caen, que se disuelven
en muerte sorda, oscura,
derrumbándose
sin asunción posible.
 
Fuera, las madres dóciles que alumbran
con terrible alarido;
las que acarrean hijos como fardos
y las que ven secarse ante sus ojos
la carne que parieron y renuevan
su grito primitivo.
 
Fuera, los niños pálidos, creados
al latigazo rojo del instinto,
y que la vida, bruta, dejó solos
como una mala perra su camada,
y abren los anchos ojos asombrados
sobre las rutas áridas,
mordiendo con sus bocas sin dulzura
los largos días duros.
 
Fuera, la ruina de los viejos tristes
que un cuervo desmenuza fibra a fibra
en dolorida hilacha, preparando
la dispersión desnuda de los huesos.
 
Fuera, el escalofrío que sacude
el espinazo enfermo de la tierra
con ráfagas de hastío y de fracaso.
 
Fuera, el rostro de Dios, oscurecido
por infinitas alas desprendidas
de arcángeles sin hiel, asesinados.
 
Yo, dentro. Yo: insensible, acorazada
en risa, en sangre, en goce, en poderío.
Maciza, erguida; manteniendo firme,
contra el alud del llanto y de la angustia,
mi puerta bien cerrada.
 
Breve comentario
 
Nadie está libre de errar al valorar una situación o a una persona. Podemos atribuir que algo no tiene valor o que no merece nuestra atención, cuando por el contrario resulta ser de la máxima importancia o de nuestra conveniencia. Se puede estar cegado a la verdad por muchas razones: por dejarnos llevar por las apariencias o por nuestros prejuicios, por ignorancia, por el influjo que ejercen sobre nosotros experiencias pasadas que tiñen nuestra percepción hacia un sentido, por ligereza, por desconfianza, por miedo, por el qué dirán, por comodidad o falta de interés, por mala voluntad, etc. Esto, insisto, nos puede pasar a cualquiera en cualquier momento sobre muchas realidades.
 
Pero la situación que el Señor denuncia es otra actitud muy común en no pocas personas: cuando nada obtiene un juicio favorable, cuando todo sin excepción es digno de crítica o aun de descalificación. Si la vida espiritual es muy rigurosa en sus hábitos y limitaciones, malo; si está abierta al contacto con el mundo, malo también. Las naturalezas eternamente insatisfechas son reflejo de una esencial ceguera hacia la verdad y sus diversas manifestaciones. Una cosa es un sano espíritu crítico, y otra que ese espíritu no encuentre nada sano, bueno o defendible. Y la verdad se esconde muchas veces en lo aparentemente insignificante, en lo banal cotidiano, en lo que nadie suele reparar o valorar. El ciego a la verdad necesita que todo presente un gran tamaño para poderlo percibir. Lo ostentoso, lo grandilocuente es signo siempre de un déficit, de una carencia: necesita ser mucho para ser algo. Pero Dios no necesita de ese requisito: Dios es el Todo, y se expresa como quiere, cuando quiere y donde quiere, con entera libertad y plenitud.
 
Así, la verdad se expresa de mil formas ante el alma humana, bien como necesidad mística de alejamiento radical al mundo, bien como una necesidad de integración al mundo para operar desde él. Y todo es bueno, bello y verdadero. Estemos muy atentos cuando enjuiciemos a alguien o a algo para detectar de qué pie cojeamos, cuáles son nuestros prejuicios, las realidades que nos atraen y que nos distancian, hacia qué tendemos en nuestras opiniones y, también muy importante, cómo nos influye nuestro pasado en nuestro modo de valorar la realidad. La objetividad en el conocimiento de uno mismo y de la realidad no es posible, ni siquiera es deseable: la verdad en su multiplicidad sólo está allí donde lo vivido es coherente con el ejemplo de vida del Señor, de sus motivaciones de amor y entrega. Y la mentira o el error está allí donde la humanidad se impone a la voluntad divina. Puede ser bueno dar de comer al hambriento si lo hacemos con el espíritu de Dios, y un engaño a ojos del Señor si lo hacemos desde nuestra vanidad. 
 
El egoísmo en sus múltiples formas es el error de todos los errores, el fundamento necesario que los hace posible. Salgamos de nuestro yo para saber ver el mundo y vernos a nosotros mismos en él. Pidámoselo al Señor para que nuestra alegría sea plena en la verdad cuando aparezca y nuestra mirada sea limpia para verla y amarla.     

martes, 18 de septiembre de 2018

Lecturas del día, martes, 18 de septiembre. Poema "Gente en la playa" de Joan Margarit. Breve comentario


Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios (12,12-14.27-31a):

Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. El cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo. Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro. Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas, el don de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? ¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan? Ambicionad los carismas mejores.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 99, 2. 3. 4. 5
 
R/. Somos un pueblo y ovejas de su rebaño

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,11-17):

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.
Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: «No llores.»
Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!»
El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.» La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

Palabra del Señor

Poema:
Gente en la playa de Joan Margarit 

La mujer ha aparcado.
Baja y, con lentitud, saca del coche
una silla de ruedas.
Después, coge al muchacho,
lo sienta y le coloca bien los pies.
Se aparta algún cabello de la cara
y, sintiendo ondear su falda al viento,
va empujando la silla en dirección al mar.
Entra en la playa por el paso
de tablas de madera que, de pronto,
a unos metros del agua, se interrumpe.
Muy cerca, el socorrista mira al mar.
La mujer alza al chico:
lo coge por debajo de los brazos
y camina de espaldas hacia el agua,
mientras los pies inertes
dejan dos surcos en la arena.
Ha llegado muy cerca de las olas
y lo deja en el suelo para volver atrás
a por el parasol y la silla de ruedas.

Estos últimos metros.
Los malditos, crueles metros últimos.
Estos te romperán el corazón.
No hay amor en la arena, ni en el sol,
ni tampoco en las tablas, ni en los ojos
del socorrista, ni en el mar.
El amor son estos últimos metros.
Su soledad.


http://www.joanmargarit.com/es/gente-en-la-playa/

Breve comentario

La resurrección de los muertos es el milagro de los milagros, el más radical, el más potente; se podría decir, el más milagroso. No en vano representa el acto final de nuestras vidas, el fin que explica nuestra existencia, el destino que Dios prefiguró a nuestro ser. Si la entrega a una muerte atroz de su Hijo, hecho hombre en todo menos en el pecado, para redimirnos de los nuestros, fue el culmen de su amor, la resurrección fue el cenit de su poder.

Nosotros no poseemos esa capacidad, aunque podemos entregar por amor nuestra vida a quien amamos. Nuestro mayor milagro es amar aun en la impotencia. Dios inscribe en nuestro corazón la capacidad de la compasión, aun sin fe religiosa. Podemos amar en la impotencia, como la madre del hijo paralítico, que nos describe Margarit de forma lacónica y conmovedora en su poema. Nuestro amor no cura haciendo caminar al paralítico, resucitando al muerto, sino dando la vida para que un otro sienta que se le ama sin condiciones, sin exigencias, por el mero hecho de existir.

El poeta sabía muy bien de lo que hablaba, pues tuvo una hija, Joana, que falleció debido a una grave enfermedad congénita. Su amor de padre, enorme, no pudo salvarla de la muerte. Pero pudo llenar de amor aquella vida, supo aquella vida lo que es ser amada. Y este es ya un modo de salvación en esta tierra, aunque no podamos andar, aunque muramos cuando nos toque. El amor tiene su poder en la entrega, no en el milagro. Es verdad que por gracia divina a veces los milagros ocurren, pero nunca es obra nuestra. Nosotros amemos, y dejemos que Dios haga el resto según su voluntad. Benditos "últimos metros"...: nuestra soledad, nuestro amor.