martes, 16 de febrero de 2016

Lecturas del día, martes, 16 de febrero. Poema "Más sencilla..." de León Felipe. Breve comentario

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (55,10-11):

Así dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 33,4-5.6-7.16-17.18-19

R/.
El Señor libra de sus angustias a los justos

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria. R/.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,7-15):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»

Palabra del Señor
 
Poema:
"Más sencilla..." de León Felipe
 
Más sencilla... más sencilla.
Sin barroquismo,
sin añadidos ni ornamentos.
Que se vean desnudos
los maderos,
desnudos
y decididamente rectos.

«Los brazos en abrazo hacia la tierra,
el mástil disparándose a los cielos.»

Que no haya un solo adorno
que distraiga este gesto...
este equilibrio humano
de los dos mandamientos.
Más sencilla... más sencilla...
haz una cruz sencilla, carpintero. 


Breve comentario 

El Señor quiere la sencillez en todo, también en las palabras que utilicemos para hablarle. El padrenuestro es el modelo perfecto para dirigirnos a Él. En sus peticiones cabe todo lo que podemos desear y rogar. No hace falta más adornos, retóricas ni retruécanos, que sólo sirven a la vanidad de quien los profiere.

Por ello, he estado tentado de no colgar ningún poema. Con la oración del padrenuestro sería más que suficiente. Al final, me he decantado por el poema de León Felipe que insiste en esta misma idea: sencillez y verdad también en nuestras imágenes de Dios. Con un crucifijo desnudo basta para expresar toda la trascendencia del sacrificio del amor de Cristo. No hace falta más. Busquemos en todo esta sencillez esencial, genuina, que recuerde la limpieza de corazón del hombre que fue Cristo, siendo Dios verdadero.

lunes, 15 de febrero de 2016

Lecturas del día, lunes, 15 de febrero. Poema "Tú eres el pobre, tú el que no tiene medios..." de Rainer Maria Rilke. Breve comentario


Primera lectura

Lectura del libro del Levítico (19,1-2.11-18):

El Señor habló a Moisés: «Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No robaréis ni defraudaréis ni engañaréis a ninguno de vuestro pueblo. No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de Dios. Yo soy el Señor. No explotarás a tu prójimo ni lo expropiarás. No dormirá contigo hasta el día siguiente el jornal del obrero. No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezos al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor. No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu conciudadano. No andarás con cuentos de aquí para allá, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor."»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 18,8.9.10.15

R/.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R/.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R/.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R/.

Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia
el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,31-46):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Palabra del Señor

Poema:
"Tú eres el pobre, tú el que no tiene medios..." de Rainer Maria Rilke

Tú eres el pobre, tú el que no tiene medios,
tú eres la piedra que no tiene sitio,
el leproso expulsado que da vueltas
con su carraca, frente a la ciudad.

Pues lo mismo que al viento, nada te pertenece;
tu gloria apenas tapa tu pura desnudez;
el trajecito gris de un huérfano
es más espléndido, y como una propiedad.

Eres tan pobre como la fuerza de un embrión
dentro de una muchacha que quisiera ocultarlo,
y aprieta las caderas, para ahogar
el primer respirar de su embarazo.

Y tú eres pobre: pobre cual lluvia en primavera,
que en los tejados cae de la ciudad, feliz;
cual deseo, abrigado por un preso
en su celda, sin mundo eternamente.
Y como los enfermos, que cambian de postura
y que felices son; cual flores entre vías
tan pobres bajo el viento loco de los viajes;
y cual la mano en que se llora, pobre...

¿Y qué son, a tu lado, los pájaros con frío,
qué un perro sin comer, después de muchos días? 
¿Qué, a tu lado, el perderse; qué es la callada y larga
tristeza de animales, que fueron olvidados,
cual si de prisioneros se tratara?

Y todos los mendigos del asilo nocturno,
¿a tu lado qué son, y frente a tu miseria?
Sólo piedras pequeñas, no molinos,
y sin embargo muelen un poquito de pan.

Mas tú eres el más hondo en la miseria,
eres como el mendigo con la cara tapada;
eres la enorme rosa de pobreza,
y la metamorfosis incesante
del oro en luz del sol.

Tú eres el exiliado silencioso
que no ha vuelto ya nunca a entrar en este mundo:
excesivo y pesado para cualquier tarea.
En la tormenta aúllas. Y tú eres como un arpa
en que se estrella todo el que la tañe.

"Du bist der Arme, du der Mittellose..."

 

Du bist der Arme, du der Mittellose,
du bist der Stein, der keine Stätte hat,
du bist der fortgeworfene Leprose,
der mit der Klapper umgeht vor der Stadt.

Denn dein ist nichts, so wenig wie des Windes,
und deine Blöße kaum bedeckt der Ruhm;
das Alltagskleidchen eines Waisenkindes
ist herrlicher und wie ein Eigentum.

Du bist so arm wie eines Keimes Kraft
in einem Mädchen, das es gern verbürge
und sich die Lenden presst, dass sie erwürge
das erste Atmen ihrer Schwangerschaft.

Und du bist arm: so wie der Frühlingsregen,
der selig auf der Städte Dächer fällt,
und wie ein Wunsch, wenn Sträflinge ihn hegen
in einer Zelle, ewig ohne Welt.
Und wie die Kranken, die sich anders legen
und glücklich sind; wie Blumen in Geleisen
so traurig arm im irren Wind der Reisen;
und wie die Hand, in die man weint, so arm...

Und was sind Vögel gegen dich, die frieren,
was ist ein Hund, der tagelang nicht fraß,
und was ist gegen dich das Sichverlieren,
das stille lange Traurigsein von Tieren,
die man als Eingefangene vergaß?

Und alle Armen in den Nachtasylen,
was sind sie gegen dich und deine Not?
Sie sind nur kleine Steine, keine Mühlen,
aber sie mahlen doch ein wenig Brot.

Du aber bist der tiefste Mittellose,
der Bettler mit verborgenem Gesicht;
du bist der Armut große Rose,
die ewige Metamorphose
des Goldes in das Sonnenlicht.

Du bist der leise Heimatlose,
der nichtmehr einging in die Welt:
zu groß und schwer zu jeglichem Bedarfe.
Du heulst im Sturm. Du bist wie eine Harfe,
an welcher jeder Spielende zerschellt. 

Breve comentario

El famoso pasaje evangélico de hoy, en el que se expresa con contundencia la identidad entre la figura de Jesús con la de todos los seres humanos necesitados, sirve para ejemplificar de un modo harto gráfico que el amor de Dios debe ser correspondido. Un Dios que entrega su vida para nuestra redención debe implicar un amor que, aunque inigualable en su naturaleza (el que es el Todo se abaja para salvar al que es apenas una criatura suya), asemeje esa misma entrega en los más débiles.

¿Pero por qué Dios se identifica en los últimos, en la debilidad, en lo pequeño, en lo abandonado? No basta sólo con decir que es propio del espíritu evangélico ayudar a los más necesitados. No habríamos avanzado mucho en nuestra meditación; seguiríamos en el mismo punto. La respuesta reside en la naturaleza del amor de Dios. Toda la existencia del Señor reside en un misterio de entrega absoluta a su criatura por amor. Por amor se encarna en el vientre de María y nace en las modestísimas condiciones que todos conocemos; por amor se hace bautizar como un seguidor más de Juan el Bautista; por amor comienza su evangelización, reclutando a unos pescadores ignorantes y realizando multitud de milagros, curaciones y liberando a los endemoniados; por amor se va al desierto y es tentado por Satanás; por amor, en fin, se somete al juicio de los hombres para ser condenado y ejecutado con muerte de cruz, tras ser terriblemente torturado y humillado. Es decir, Dios se hace no sólo uno de nosotros, sino el más bajo, el más despreciable de nosotros, después de haber sembrado de bien y de verdad todo su peregrinar. Por ello, Dios no puede sino reconocerse en los últimos; y la entrega amorosa a éstos es lo que más pálidamente, muy pálidamente, puede recordar su inconmensurable entrega divina y humana.

Nadie es digno de tal amor. El amor de Dios es la expresión infinita de su gratuidad, de su entrega absoluta de sí. Ninguna criatura merecemos esta donación divina de sí, ni podemos hacer méritos para ello; es más, de lo que hacemos méritos, y más que sobrados, es para nuestra condenación, debido a nuestros pecados. Lo más que podemos hacer en el mejor de los casos, es imitarle. Pero imitarle, insisto como siempre en estos últimos días, desde la verdad, desde nuestro amor a Él. Ese amor irradiará de manera natural a todos los hermanos necesitados, imagen misma de Dios.

El poema de Rilke hace énfasis en esta idea: Dios simboliza la más humilde (más humilde aún que la tristeza de los animales abandonados) realidad que necesita ser acogida por el corazón del hombre, que necesita y ruega ser amado por nosotros, criaturas suyas que existimos por su voluntad. Impresionante el final del poema que simboliza de un modo bellísimo y austero esta gigantesca y misteriosa dicotomía de Dios respecto a los hombres: su voluntaria indigencia en espera de nuestro amor, medio por el cual salvarnos; y su excelsa belleza, bondad y gracia que no merecemos en absoluto:
"En la tormenta aúllas. Y tú eres como un arpa
en que se estrella todo el que la tañe."
("Du heulst im Sturm. Du bist wie eine Harfe,
an welcher jeder Spielende zerschellt.")

domingo, 14 de febrero de 2016

Lecturas del día, domingo, 14 de febrero. Poema "Llamó a mi corazón, un claro día..." de Antonio Machado. Breve comentario

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (26,4-10):

Dijo Moisés al pueblo: «El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: "Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado." Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 90,1-2.10-11.12-13.14-15

R/.
Está conmigo, Señor, en la tribulación

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.» R/.

No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos. R/.

Te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones. R/.

«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré.» R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (10,8-13):

La Escritura dice: «La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón.» Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.»

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,1-13):

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.»
Jesús le contestó: «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".»
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mi, todo será tuyo.»
Jesús le contestó: «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".»
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras".»
Jesús le contestó: «Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".»
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Palabra del Señor
 
Poema:
"Llamó a mi corazón, un claro día..." de Antonio Machado
 
  Llamó a mi corazón, un claro día,
con un perfume de jazmín, el viento.

  —A cambio de este aroma,
todo el aroma de tus rosas quiero.

  —No tengo rosas; flores
en mi jardín no hay ya; todas han muerto.

  Me llevaré los llantos de las fuentes,
las hojas amarillas y los mustios pétalos.
Y el viento huyó... Mi corazón sangraba...

Alma, ¿qué has hecho de tu pobre huerto?

http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=1122&t=Llam%F3+a+mi+coraz%F3n,+un+claro+d%EDa...&p=Antonio+Machado&o=Agust%EDn+Gonz%E1lez

Breve comentario

Una variante del tema de la verdad es la tentación. Nuestra vida está sometida a la prueba de la tentación, de las tentaciones, más bien, pues son múltiples. Pero todas ellas tienen como elemento común que resultan atractivas al hombre. Por ello, su fuerza de atracción se multiplica cuando nos sentimos necesitados. No es detalle baladí el que destaca el evangelio sobre el momento en que el diablo se aparece a Jesús: tras cuarenta días de ayuno, y cuando comenzó a sentir hambre. Siempre es así. La tentación aparece en toda su pujanza cuando nos hallamos débiles, angustiados, con miedo, o confiados, desprevenidos... Siempre busca ese momento para hincarnos el puñal de su falsa belleza.

Porque la tentación nos presenta su mentira como plenitud, como felicidad suprema, como goce sin límite. Lo cierto es que tras caer en sus seducciones, nos deja vacíos, peor que antes de la caída. Y más proclives a seguir cayendo, por huir de la nada en que nos ha sumido más profundamente. La tentación, como toda forma de mentira, se la combate con la verdad. Hay que tener una sensibilidad muy fina para detectar todas las tentaciones en las que podemos incurrir. Algunas son muy evidentes, pero otras, sobre todo las de carácter eminentemente espiritual, son mucho más sutiles, por lo que son más capaces de infiltrarse en los pliegues más íntimos de nuestra alma. Estas son las más peligrosas porque no nos apercibimos de ellas, y por ello mismo son las más letales, pues pueden desbaratar por completo las vidas más aparentemente ejemplares.

El poema de Antonio Machado, que también describe un diálogo, se entabla no tanto entre un hombre y el espíritu del maligno, sino con un espíritu de bien, representado por el viento, que quiere esparcir por el aire los perfumes (el bien) que reside en el alma de su interlocutor. Sin embargo, esa alma está vacía ("No tengo rosas; flores/en mi jardín no hay ya; todas han muerto."). Y es que así nos deja la tentación una vez que nos ha seducido, vacíos, sin nada que ofrecer a la verdadera belleza. Que no acabemos en esta Cuaresma, ni nunca en nuestra vida, como nuestro admirado poeta, admitiendo la dura realidad:
"Y el viento huyó... Mi corazón sangraba...
Alma, ¿qué has hecho de tu pobre huerto?"

sábado, 13 de febrero de 2016

Lecturas del día, sábado, 13 de febrero. Poema "Sepa usted que en mi casa vivo solo..." de Enrique Badosa. Breve comentario


Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (58,9b-14):

Así dice el Señor Dios: «Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña; reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre cimientos de antaño; te llamarán reparador de brechas, restaurador de casas en ruinas. Si detienes tus pies el sábado y no traficas en mi día santo, si llamas al sábado tu delicia y lo consagras a la gloria del Señor, si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu interés, de tratar tus asuntos, entonces el Señor será tu delicia. Te asentaré sobre mis montañas, te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob.» Ha hablado la boca del Señor.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 85,1-2.3-4.5-6

R/.
Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad


Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti. R/.

Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti. R/.

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,27-32):

En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros.
Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»

Palabra del Señor

Poema:
"Sepa usted que en mi casa vivo solo..." de Enrique Badosa

Sepa usted que en mi casa vivo solo,
y no es posible que alguien haya dado
esta luz que ahora veo en la ventana.
¡Espere, por favor…! Ya se alejaron
los alborotadores de la noche,
y quisiera tener alguien al lado.
Aunque tal vez a usted otros le esperan,
y yo le canso aquí… ¿No? ¡Gracias! Claro
que a usted no le sorprende ni le inquieta
ver luces encendidas en mi cuarto.
…Es verdad, vivo solo y hace frío
al mirar los espejos derribados
por la sombra. ¡Y cómo le agradezco
que me escuche un momento! Pero acabo.
No obstante, si supiera cuánto temo
la luz que han alumbrado
en mi casa vacía… ¿Qué hace usted?
¿cómo puede saber que estoy cansado,
y me pone su mano transparente
sobre el hombro? ¿Por qué se está empeñando
en que debo subir y abrir la puerta
y recorrer mi casa, y decir alto
el nombre que perdí?... ¡No, no se vaya!
¿Por qué usted…? ¿Por qué Tú me ayudas tanto?

Breve comentario
  
Las lecturas de hoy son muy sugerentes en significados. Por un lado, Isaías nos habla de que nos dejemos hacer por el Señor. Por otro, el evangelio alude a la necesidad que de Él tienen los enfermos, los heridos, los pecadores. Y por su parte, el salmista implora a Dios para que nos indique el camino con el que logremos sanarnos y dejarnos hacer. Son las dos caras de una misma moneda. Todos estamos heridos por el pecado, el propio y el de los demás, y todos, pues, necesitamos de curación, del sanador que nos cuide y restañe nuestras heridas. La realidad del amor de Dios a su criatura es de un dinamismo extraordinario. Siempre consiste en un encuentro. Un encuentro entre una naturaleza que se sabe caída, necesitada, y una presencia que acude a reparar y a curar.

¿Cómo dejarse hacer por Él? Primero, parece obvio que el hombre debe ser consciente de sus heridas y limitaciones, de su dolor y de su sed de plenitud. Sin esta consciencia inicial de lo que somos, ni siquiera se puede plantear la pregunta. En tales casos, se vive de espaldas a lo que somos, y más que vivir, sobrevivimos en medio de nuestras mentiras, ilusiones y fantasías. En segundo lugar, y partiendo de esa consciencia de esencial finitud y de dolor, saber, digamos, presentir que existe una salida a nuestra menesterosidad, salida que no depende de nosotros. Y aquí va tomando cuerpo la idea de una presencia, de una realidad que a la vez que nos da sentido, nos justifica, de una realidad hacia la cual podemos abrirnos, confiar, esperar, en la cual incluso abandonarnos y descansar. Es entonces cuando la presencia de Dios se impone en nuestra alma como un maravilloso perfume que nos acaricia y nos envuelve.

Parece fácil lo que acabo de describir; sin embargo, en muchas ocasiones no lo es. Somos orgullosos (esa es parte, quizá la principal, de la herencia de nuestra naturaleza de pecado), y no nos resulta fácil ni confiar, ni abrirnos, ni dejarnos hacer, ni mucho menos abandonarnos siquiera por el mismo Dios. Para que el hombre de hoy lo logre, en esta edad del individualismo más delirante, hace falta una experiencia muy profunda de nuestras propias carencias, de nuestra necesidad fundamental de ayuda, en último término, de salvación. Con paciencia y con celo, con el celo de un padre amante, nos va cincelando Dios a lo largo de nuestra vida para que alcancemos tal conciencia, tal humildad, y podamos vernos realmente en lo que somos: criaturas necesitadas del amor de Dios. Cuando somos conscientes de ello, cuando nos dejamos hacer, Dios no duda en derramar toda su misericordia y bañarnos en su amor.

Pidamos a Dios que nos dejemos hacer por Él, que tengamos esta conciencia de necesidad de salvación, para que, en efecto, pueda salvarnos. Que el poema de Badosa sirva a modo de retrato para ilustrar nuestra situación y ese aparentemente modesto amor de Dios que, sin embargo, infinito, es toda nuestra fuerza.

viernes, 12 de febrero de 2016

Lecturas del día, viernes, 12 de febrero. Poema "Un hombre pregunta..." de Gloria Fuertes. Breve comentario


Primera lectura

Lectura del libro de lsaías (58,1-9a):

Así dice el Señor Dios: «Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino, como un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de Dios. Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios. "¿Para qué ayunar, si no haces caso?; ¿mortificarnos, si tú no te fijas?" Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés y apremiáis a vuestros servidores; mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad. No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces. ¿Es ése el ayuno que el Señor desea para el día en que el hombre se mortifica?, mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: "Aquí estoy."»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.5-6a.18-19

R/.
Un corazón quebrantado y humillado,
tú, Dios mío, no lo desprecias


Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-15):

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio y entonces ayunaran.»

Palabra del Señor

Poema:
Un hombre pregunta... de Gloria Fuertes

¿Dónde está Dios? Se ve, o no se ve.
Si te tienen que decir dónde está Dios, Dios se marcha.
De nada vale que te diga que vive en tu garganta.
Que Dios está en las flores y en los granos, en los pájaros y en las [llagas,
en lo feo, en lo triste, en el aire, en el agua;
Dios está en el mar y a veces en el templo,
Dios está en el dolor que queda y en el viejo que pasa,
en la madre que pare y en la garrapata,
en la mujer pública y en la torre de la mezquita blanca.
Dios está en la mina y en la plaza,
es verdad que está en todas partes, pero hay que verle,
sin preguntar que dónde está como si fuera mineral o planta.
Quédate en silencio,
mírate la cara:
el misterio de que veas y sientas,
¿no basta?
Pasa un niño cantando,
tú le amas,
ahí está Dios.
Le tienes en la lengua cuando cantas,
en la voz cuando blasfemas,
y cuando preguntas que dónde está,
esa curiosidad es Dios, que camina por tu sangre amarga,
en los ojos le tienes cuando ríes,
en las venas cuando amas,
ahí está Dios, en ti,
pero tienes que verle tú,
de nada vale quién te le señale,
quién te diga que está en la ermita, de nada,
has de sentirle tú,
trepando, arañando, limpiando,
las paredes de tu casa:
de nada vale que te diga que está en las manos de todo el que [trabaja,
que se va de las manos del guerrero,
aunque éste comulgue, practique cualquier religión, dogma o rama;
huye de las manos del que reza y no ama,
del que va a misa y no enciende a los pobres velas de esperanza;
suele estar en el suburbio a altas horas de la madrugada,
en el hospital, y en la casa enrejada.

Dios está en eso tan sin nombre
que te sucede cuando algo te encanta,
pero de nada vale que te diga que Dios está
en cada ser que pasa.

Si te angustia ese hombre que compra alpargatas,
si te inquieta la vida del que sube y no baja,
si te olvidas de ti y de aquéllos, y te empeñas en nada,
si sin por qué una angustia se te enquista en la entraña,
si amaneces un día silbando a la mañana
y sonríes a todos y a todos das las gracias,
Dios está en ti, debajo mismo de tu corbata.

Breve comentario  

Parece que el tema preferente de las lecturas de hoy es el ayuno. Volved a leer los pasajes con atención. ¿Seguro? Bien, tratan del ayuno, pero de lo que hablan a través de él es de la verdad. De lo que no podemos ayunar es de la verdad. Sin verdad, da igual que ayunemos o nos atraquemos de comida o de lo que sea. Lo que debemos pedir al Señor es que Él presida nuestros deseos. A partir de ahí, hagamos, sí, lo que corresponda: hoy, ayunar; mañana, lo que sea debido. Pero si estás con el novio, en plena fiesta, lo que es de Dios es gozar de su presencia. Cada cosa en su momento y siempre con verdad.

El poema de Gloria Fuertes no tiene nada que ver con el ayuno, pero sí con la verdad. Con esa ingenuidad infantil encantadora que ella supo explotar como pocos, la de esa infancia primera incapaz todavía de la mentira, plantea una pregunta fundamental: ¿dónde está Dios? Pues donde Él esté, que siempre será donde brille la verdad. 

jueves, 11 de febrero de 2016

Lecturas del día, jueves, 11 de febrero. Poema "Librería Anticuaria" de Umberto Saba. Breve comentario


Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (30,15-20):

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Mira: hoy te pongo delante la vida y el bien, la muerte y el mal. Si obedeces los mandatos del Señor, tu Dios, que yo te promulgo hoy, amando al Señor, tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, mandatos y decretos, vivirás y crecerás; el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para conquistarla. Pero, si tu corazón se aparta y no obedeces, si te dejas arrastrar y te prosternas dando culto a dioses extranjeros, yo te anuncio hoy que morirás sin remedio, que, después de pasar el Jordán y de entrar en la tierra para tomarla en posesión, no vivirás muchos años en ella. Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra; te pongo delante vida y muerte, bendición y maldición. Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que había prometido dar a tus padres Abrahán, Isaac y Jacob.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 1

R/.
Dichoso el hombre
que ha puesto su confianza en el Señor


Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,22-25):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»
Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?»

Palabra del Señor

Poema:
Librería Anticuaria de Umberto Saba

Muertos piden a un muerto libros muertos.
 
Ilusión ya no tengo que me conforte
en este lugar querido por el buen Carletto, sombrío
antro sufriente. En un tiempo fue como un refugio
a mi pensamiento y a los horrores del tiempo.
Pero aquel tiempo ya pasó, y con él la vida
que amaba. Y por sentirme inerme,
excluido, lloro como tú llorabas
cuando, siendo todavía un niño, perdías
a tu madre entre el gentío del mercado.

Libreria Antiquaria

Morti chiedono a un morto libri morti.

Illusione non ho che mi conforti
in questo caro al buon Carletto nero
antro sofferto. Un tempo al mio pensiero
parve un rifugio, e agli orrori del tempo.
Ma quel tempo è passato oggi, e la vita
con lui, che amavo. E di sentirmi inerme
escluso piango come tu piangevi
quando eri ancora un bambino e perdevi
tra la folla la madre tua al mercato.

Breve comentario

El sufrimiento humano, sea de la naturaleza que sea, nunca es una realidad absurda o sin sentido. Muchas veces, al tener demasiado presentes sus causas reales o probables, perdemos la verdadera dimensión que posee. En ciertos terrenos que tocan el ámbito de lo espiritual, no se entiende mejor atendiendo a las causas. Aun si fuera posible explicar la muerte de un ser querido o la gratuidad de la maldad humana, nada se gana en la comprensión del dolor y sus efectos. Dios ha creado un mundo con sentido, con verdad, con amor. Nada de lo que nos ocurra, por muy doloroso que sea, puede considerarse absurdo o banal. Puede suceder que el desencadenante sí lo sea (la mayor parte de las veces así es), pero no las dimensiones que abre esa experiencia en nuestra alma. 

La felicidad no es la consecuencia de una vida sin sufrimientos. Este es un error que nos venden muy a menudo para diluir nuestra naturaleza en la noche del hedonismo más estéril. Lo que hace feliz es lo que es verdadero, y el sufrimiento puede ser uno de los caminos más directos para descubrir nuestra verdad, que es la verdad de la que estamos hechos.

Desde esta perspectiva, la afirmación de Jesús "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo", cobra pleno sentido. El camino del cristiano concluye, si se recorre a la luz del evangelio, en salvación; pero el trayecto es un camino de cruz, lleno de obstáculos, pruebas, desafíos, tentaciones y, sobre todo, libertad. Dios nos propone este modelo de vida, y cada uno es libre de aceptarlo. Es más, sabiendo de nuestra debilidad, el Señor ha previsto que nadie lo recorrerá de un tirón. Hasta el más santo de los hombres, caerá, dudará, negará y renegará de su destino y hasta del Creador..., pero siempre podemos volver a levantarnos y seguir caminando por él. Pero para mostrar esta tenacidad debemos conocerle, debemos tener el objetivo claro: seguimos a Alguien que nos creó a su imagen y semejanza; que nos creó por amor, y que por amor nos salvará si sabemos seguirle por este camino de Cruz. Insisto, da igual la índole de nuestras pruebas y sufrimientos.

Podía haber elegido muchos poemas que tratasen del dolor humano en su multitud de formas. Por pura tendencia personal, he elegido éste de Umberto Saba, pues los dolores íntimos, silenciosos, cotidianos, aparentemente anodinos, son los más punzantes, los más exigentes, los que precisan de toda nuestra fe y nuestra esperanza, y de toda la gracia, para superarlos. En fin, que el Señor nos ayude a sobrellevarlos en esta Cuaresma, los que ya padecemos y los que hayan de venir, para poder seguir caminando tras su estela de amor y salvación. Que así sea.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Lecturas del día, Miércoles de ceniza, 10 de febrero. Poema "Miércoles de ceniza (parte I)" de T. S. Eliot. Breve comentario


Primera lectura

Lectura de la profecía de Joel (2,12-18):

«Ahora, oráculo del Señor, convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto. Rasgad los corazones y no las vestiduras; convertíos al Señor, Dios vuestro, porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad; y se arrepiente de las amenazas.» Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la libación para el Señor, vuestro Dios. Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno, convocad la reunión. Congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos. Congregad a muchachos y niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba, la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: «Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, no la dominen los gentiles; no se diga entre las naciones: ¿Dónde está su Dios? El Señor tenga celos por su tierra, y perdone a su pueblo.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.5-6a.12-13.14.17

R/.
Misericordia, Señor: hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R/.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso. Señor,
me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,20–6,2):

Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios. Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: «En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda»; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,1-6.16-18):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensara.»

Palabra del Señor

Poema:
Miércoles de ceniza (parte I) de T. S. Eliot

Porque no tengo esperanza de volver otra vez
Porque no tengo esperanza
Porque no tengo esperanza de volver
deseando el don de este hombre y la capacidad de aquel hombre
ya no me esfuerzo por esforzarme hacia tales cosas
(¿por qué habría de extender sus alas el águila envejecida?)
¿Por qué habría yo de lamentar
el desvanecido poder del reino acostumbrado?

Porque no tengo esperanza de conocer otra vez
la gloria inválida de la hora positiva
porque no pienso
porque sé que no conoceré
el único verdadero poder transitorio
porque no puedo beber
ahí donde florecen árboles y brotan fuentes, pues ahí no hay nada [otra vez.

Porque sé que el tiempo es siempre tiempo
y el lugar es siempre y sólo lugar
y lo que es efectivo es sólo efectivo por una vez
y sólo para un lugar
me alegro de que las cosas sean como son y
renuncio al rostro bienaventurado
y renuncio a la voz
porque no puedo tener esperanza de volver otra vez
por consiguiente me alegro, teniendo que construir algo de que alegrarme
y ruego a Dios que tenga misericordia de nosotros
y ruego que pueda olvidar yo
esos asuntos que discuto demasiado conmigo mismo
explico demasiado
porque no tengo esperanza de volver otra vez
que respondan estas palabras
por lo que se ha hecho, para que no se vuelva a hacer
ojalá el juicio sobre nosotros no sea demasiado gravoso

Porque estas alas ya no son alas para volar
sino simples aspas para batir el aire
el aire que ahora está completamente tenue y seco
más tenue y más seco que la voluntad
enséñanos a que nos importe y a que no nos importe
enséñanos a estar sentados tranquilos.

Ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte.
Ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.

Ash Wednesday I

Because I do not hope to turn again
Because I do not hope
Because I do not hope to turn
Desiring this man’s gift and that man’s scope
I no longer strive to strive towards such things
(Why should the aged eagle stretch its wings?)
Why should I mourn
The vanished power of the usual reign?

Because I do not hope to know again
The infirm glory of the positive hour
Because I do not think
Because I know I shall not know
The one veritable transitory power
Because I cannot drink
There, where trees flower, and springs flow, for there is nothing again

Because I know that time is always time
And place is always and only place
And what is actual is actual only for one time
And only for one place
I rejoice that things are as they are and
I renounce the blessed face
And renounce the voice
Because I cannot hope to turn again
Consequently I rejoice, having to construct something
Upon which to rejoice
And pray to God to have mercy upon us
And pray that I may forget
These matters that with myself I too much discuss
Too much explain
Because I do not hope to turn again
Let these words answer
For what is done, not to be done again
May the judgement not be too heavy upon us

Because these wings are no longer wings to fly
But merely vans to beat the air
The air which is now thoroughly small and dry
Smaller and dryer than the will
Teach us to care and not to care
Teach us to sit still.

Pray for us sinners now and at the hour of our death
Pray for us now and at the hour of our death.

https://www.youtube.com/watch?v=U0oDGdm90-s

Breve comentario

Comienza hoy el periodo cuaresmal, tiempo especialmente dedicado a la conversión y penitencia, con el fin de prepararnos para el Triduo Pascual.

Siguiendo el consejo evangélico de hoy, intentemos buscar con sinceridad de corazón, ese cambio en nuestro interior hacia un mayor crecimiento y vivencia de nuestra fe. Cada uno desde su situación, intente este esfuerzo de apertura hacia sí mismo, hacia Dios y también en la medida de lo posible hacia los demás.

Aunque el famoso poema de Eliot que recuerda esta fecha parece expresar un tono un tanto desencantado (tal vez porque esa reiterada desesperanza aluda a nuestra naturaleza pecadora, que, aunque mil veces perdonada, otras tantas vuelve a caer en su debilidad), no es la Cuaresma un tiempo necesariamente triste. Es un momento de crecimiento interior, de preparación, de volver a empezar para poder acompañar a Cristo como merece en su total entrega de amor que ocurrirá al final de estos días. Y ya sabemos que ellos acabarán con la inmensa alegría de su resurrección. De algún modo, también en esta vida podemos resucitar, siquiera sea parcialmente, al hombre nuevo. Pero antes toca reconocernos pecadores. Esto es sentirse necesitado. Y sentirse necesitado de misericordia no es una realidad esencialmente triste, más cuando nos sabemos queridos y perdonados por un Dios misericordioso.

lunes, 8 de febrero de 2016

Lecturas del día, lunes, 8 de febrero. Poema "Ves tú, yo quiero mucho" de Rainer Maria Rilke. Breve comentario


Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (8,1-7.9-13):

En aquellos días, Salomón convocó a palacio, en Jerusalén, a los ancianos de Israel, a los jefes de tribu y a los cabezas de familia de los israelitas, para trasladar el Arca de la Alianza del Señor desde la Ciudad de David (o sea Sión). Todos los israelitas se congregaron en torno al rey Salomón en el mes de Etanín (el mes séptimo), en la fiesta de los Tabernáculos. Cuando llegaron los ancianos de Israel, los sacerdotes cargaron con el Arca del Señor, y los sacerdotes levitas llevaron la Tienda del Encuentro, más los utensilios del culto que había en la Tienda. El rey Salomón, acompañado de toda la asamblea de Israel reunida con él ante el Arca, sacrificaba una cantidad incalculable de ovejas y bueyes. Los sacerdotes llevaron el Arca de la Alianza del Señor a su sitio, el camarín del templo, al Santísimo, bajo las alas de los querubines, pues los querubines extendían las alas sobre el sitio del Arca y cubrían el Arca y los varales por encima. En el Arca sólo había las dos Tablas de piedra que colocó allí Moisés en el Horeb, cuando el Señor pactó con los israelitas al salir del país de Egipto, y allí se conservan actualmente. Cuando los sacerdotes salieron del Santo, la nube llenó el templo, de forma que los sacerdotes no podían seguir oficiando a causa de la nube, porque la gloria del Señor llenaba el templo. Entonces Salomón dijo: «El Señor quiere habitar en las tinieblas; y yo te he construido un palacio, un sitio donde vivas para siempre».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 131, 6-7. 8-10

R/. Levántate, Señor, ven a tu mansión

Oímos que estaba en Éfrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies. R/.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles vitoreen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,53-56):

En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos terminaron la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

Palabra del Señor.

Poema: 
"Ves tú, yo quiero mucho" de Rainer Maria Rilke

Ves tú, yo quiero mucho.
Quizá lo quiero todo:
lo oscuro de cualquier caída interminable
y el juego de subidas temblorosas de luz.

Hay tantos hombres vivos que no desean nada,
y son ennoblecidos por toscos sentimientos
de un fácil tribunal.

Mas tú te regocijas al mirar toda cara
sedienta y que te sirve.
Te alegran cuantos te usan
igual que una herramienta.

Aún no estás muy frío, ni es demasiado tarde
para hundirse en tu hondura, que evoluciona siempre,
donde la vida se revela en calma.

"Du siehst, ich will viel" 

Du siehst, ich will viel.
Vielleicht will ich Alles:
das Dunkel jedes unendlichen Falles
und jedes Steigens lichtzitterndes Spiel.

Es leben so viele und wollen nichts,
und sind durch ihres leichten Gerichts
glatte Gefühle gefürstet.

Aber du freust dich jedes Gesichts,
das dient und dürstet.
Du frest dich Aller, die dich gebrauchen
wie ein Gerät.

Noch bist du nicht kalt, und es ist nicht zu spät,
in deine werdenden Tiefen zu tauchen,
wo sich das Leben ruhig verrät.


Breve comentario

"(...)algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca". ¿Cómo reconocían a Jesús? ¿Cómo lo reconocemos hoy? ¿Lo reconocemos acaso? ¿Lo conocemos? Aunque la verdad es una, y el bien remite a ella de diversos modos y en múltiples situaciones y circunstancias, lo cierto es que cada uno le busca desde su anhelo, desde sus carencias y también desde sus fantasías. No quiero caer en psicologismo alguno, defecto de pensamiento que deploro especialmente, pero lo cierto es que sólo podemos buscar desde lo que somos, desde nuestra experiencia, nuestras heridas, nuestras capacidades, nuestra forma de vivirnos y de vivir el mundo. Así, aquél que reconocían y al que hoy no sabemos no ya reconocer, sino siquiera conocer, vendrá teñido de las expectativas de cada uno. El enfermo buscará que lo sane; el solo, compañía; el desamparado, protección; el débil, fortaleza; el incontinente, templanza; etc.

Quizá para encontrarle debamos saber cómo le buscamos, desde dónde lo hacemos. Pues la necesidad de Él es hoy, como ayer, enorme, absoluta. Es cierto que ahora está mucho más escondida, disfrazada, como avergonzada de existir, como si Dios fuera una realidad inconveniente, pero que aún se hace sentir y de qué modo. Sigamos buscándole, pues tenemos un Dios amante que a nuestra necesidad y entrega se complace en darse:

Mas tú te regocijas al mirar toda cara
sedienta y que te sirve.
Te alegran cuantos te usan
igual que una herramienta.

Aún no estás muy frío, ni es demasiado tarde
para hundirse en tu hondura, que evoluciona siempre,
donde la vida se revela en calma.

(Aber du freust dich jedes Gesichts,
das dient und dürstet.
Du frest dich Aller, die dich gebrauchen
wie ein Gerät.

Noch bist du nicht kalt, und es ist nicht zu spät,
in deine werdenden Tiefen zu tauchen,
wo sich das Leben ruhig verrät.) 

domingo, 7 de febrero de 2016

Lecturas del día, domingo, 7 de febrero. Poema "Monólogo del perdido" de Ramón de Garciasol. Breve comentario


Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (6,1-2a.3-8):

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él. Y se gritaban uno a otro, diciendo: «¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!» Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.» Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.» Entonces, escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?» Contesté: «Aquí estoy, mándame.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 137

R/.
Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande. R/.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta de san Pablo a los Corintios (15,1-11):

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,1-11):

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.»
Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.» Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres.» Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor

Poema:
Monólogo del perdido de Ramón de Garciasol 

Soy nada, si es que soy. Polvo consciente
asombrado de ser y no haber sido,
sin memoria de mí más que hasta un día
y sin poder ser yo más que hasta un límite
que no sé, cuya fecha desconozco.

¿Puedo dejar de ser después que vivo?
¿He podido no ser o he sido siempre
y he de seguir en algo que yo ignore?
¿Se perderá el recuerdo de la pena?
¿Se secará la música y la llama?
¿Vuelven las mismas rosas cada mayo
al mismo sol? ¿Es que no hay más que tiempo?
¿Dónde estaré cuando de mí me olvide
y no sepa si soy, si he sido nunca?
¿Dónde irá la conciencia que me habita?
¿O se evaporará, tal un perfume
en un vuelo de pájaro al misterio?

Y mi después de ser me abrasa el gusto,
porque, Señor, no puedo, y Tú lo sabes,
Tú conoces la angustia que me cuesta
dejar todo a tu cargo y tu desvelo.
¡Cree mi corazón, y no le basta
a mi razón su fe! Soy ambas cosas
y voy luchando en mí por encontrarme,
por serenarme en Ti y entender algo.

Tú comprendes mi empeño y le sostienes:
me llevas mar adentro de mi entraña
sin compasión para mis pobres manos
en carne viva de minar mi sangre.
¡Y sé que estás! Ya Te oigo más presente,
siempre algo más allá de donde cavo.

Breve comentario

La humildad nace con la conciencia de que todo lo que somos, comenzando por el ser, es recibido. Todo es un don. Y si además hemos sido coronados por la gracia del bautismo, a la suma de dones hay que añadirle el que los resume y eleva, el de ser hijos de Dios. Ante este reconocimiento no cabe ser sino humildes: no merecemos nada de lo que somos, ni la propia existencia ni ninguna de nuestras cualidades, sean las que sean. Así, ante la llamada de Dios, no podemos más que postrarnos («Aquí estoy, mándame.»). Insisto, esto ocurre a nada que se tenga una mínima conciencia de la realidad que nos constituye. Sé que no es hoy un pensamiento muy en boga, pues nuestros contemporáneos creen que todo lo que existe es una construcción de su deseo, incluso las realidades más atemporales. El hombre como dios: la antípoda de la humildad. Así nos va, claro...

El pasaje del evangelio de hoy es precioso por muchas razones. Sólo quiero destacar una dimensión del mismo, y con ello enlazo con el poema elegido. Hace referencia a la conocida orden que Jesús da a los pescadores: «Rema mar adentro, y echad las redes para pescar.» ¿Qué quiso decir con que rememos mar adentro? ¿Adentro de qué, yo que no soy pescador? Si se trata de pescar hombres, ¿con qué redes, con qué instrumento hacerlo? Todas estas preguntas están relacionadas. Cualquier tarea que implique ejercer cierta influencia en los demás y en la realidad siempre exige un cierto grado de conocimiento. La evangelización también. La primera verdad que el hombre debe conocer es a él mismo. Es cierto que el hombre se conoce en la medida en que vive, desea, proyecta, se compromete, se equivoca, ama... Pero todo acto humano es, en origen, una realidad íntima nacida de nuestro corazón. Siendo así, debemos conocer nuestro interior para no aprender sólo por ensayo y error, a base de encontronazos y caídas, aunque éstas sean difíciles de evitar. 

No podemos remar mar adentro del mundo sin antes remar mar adentro de nosotros mismos; no podemos echar ninguna red, si antes no la echamos a nuestro corazón y saber qué esconde; no podremos influir en la realidad ni a ninguna persona, si no sabemos cuáles son las fuentes de donde nace nuestro deseo, el de cada uno. Por desgracia, esta obvia verdad milenaria conocida por la humanidad antes incluso que los griegos, parece pasar desapercibida. Claro que hemos de evangelizar y remar mar adentro de todos los lagos y de todos los corazones del mundo, pero necesitamos conocernos para poder robustecer la fe que nos hace vivir, que nos habita. No se trata de un trabajo analítico o de deconstrucción, no: el misterio de Dios operando en nosotros es inabordable a nuestro entendimiento y nuestra sensibilidad. Pero gracias a este sano ejercicio de observarnos, podremos distinguir mejor cuál es la dirección a tomar en ese remar y qué instrumentos elegir para la pesca, qué quiere Dios en concreto de cada uno. Sólo así podremos hacer "barbaridades", con la gracia de Dios evidentemente, como la de pescar en pleno día, es decir, en la total hostilidad que nos circunda.

Por ello no puedo por menos que hacer míos estos versos memorables del poeta:

¡Cree mi corazón, y no le basta
a mi razón su fe! Soy ambas cosas
y voy luchando en mí por encontrarme,
por serenarme en Ti y entender algo.

Tú comprendes mi empeño y le sostienes:
me llevas mar adentro de mi entraña
sin compasión para mis pobres manos
en carne viva de minar mi sangre.
¡Y sé que estás! Ya Te oigo más presente,
siempre algo más allá de donde cavo.

De eso se trata y no de otra cosa, amigos. 

sábado, 6 de febrero de 2016

Lecturas del día, sábado, 6 de febrero. Poema "Tú, lo grande, anda, descansa..." de Juan Ramón Jiménez. Breve comentario

Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (3,4-15):

En aquellos días, Salomón fue a Gabaón a ofrecer allí sacrificios, pues allí estaba la ermita principal. En aquel altar ofreció Salomón mil holocaustos.
En Gabaón el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras.»
Respondió Salomón: «Tú le hiciste una gran promesa a tu siervo, mi padre David, porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón; y le has cumplido esa gran promesa, dándole un hijo que se siente en su trono: es lo que sucede hoy. Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso, incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues, ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?»
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello, y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Y te daré también lo que no has pedido: riquezas y fama, mayores que las de rey alguno.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118,9.10.11.12.13.14

R/.
Enséñame, Señor, tus leyes

¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras. R/.

Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe
de tus mandamientos. R/.

En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R/.

Bendito eres, Señor,
enséñame tus leyes. R/.

Mis labios van enumerando
los mandamientos de tu boca. R/.

Mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,30-34):

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.»
Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Palabra del Señor
 
Poema:
"Tú, lo grande, anda, descansa..." de Juan Ramón Jiménez 
 
Tú, lo grande, anda, descansa
en honor de lo pequeño;
que su mundo está en su hora
y tu hora es el universo
.
 
Breve comentario
 
La primera lectura y el evangelio giran sobre dos valores fundamentales, que son respectivamente: saber pedir y saber atender al otro. Gracias a que Salomón supo pedir lo que realmente le convenía (lo que conviene en verdad a todo hombre), le colmó de dones. Y aquí la primera reflexión: qué difícil es para nosotros saber pedir.
 
Por otro lado, darse al hermano no es una cuestión que pueda medirse con horarios o con dinero; ni siquiera con el propio cansancio: es una tarea sin límites. Donde haya una necesidad de ayuda, debemos estar ahí. Por supuesto, no todos los que buscaban a Cristo lo hacían con la misma intención ni por los mismos motivos. Cada uno busca según como es. Y también desde el mal se puede buscar al otro (¡ya lo creo!). Como en este pasaje no se hace esta distinción, sino que se subraya el hecho de que simplemente le buscaban para estar con Él, pues "andaban como ovejas sin pastor", no maticemos su necesidad. Que el buen pastor no puede siquiera descansar "en honor de lo pequeño", es parte de su función a la cual no puede renunciar.

viernes, 5 de febrero de 2016

Lecturas del día, viernes, 5 de febrero. Poema "Dame, Señor" de Sto. Tomás Moro. Breve comentario

Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (47,2-13):

Como la grasa es lo mejor del sacrificio, así David es el mejor de Israel. Jugaba con leones como con cabritos, y con osos como con corderillos; siendo un muchacho, mató a un gigante, removiendo la afrenta del pueblo, cuando su mano hizo girar la honda, y derribó el orgullo de Goliat. Invocó al Dios Altísimo, quien hizo fuerte su diestra para eliminar al hombre aguerrido y restaurar el honor de su pueblo. Por eso le cantaban las mozas, alabándolo por sus diez mil. Ya coronado, peleó y derrotó a sus enemigos vecinos, derrotó a los filisteos hostiles, quebrantando su poder hasta hoy. De todas sus empresas daba gracias, alabando la gloria del Dios Altísimo; de todo corazón amó a su Creador, entonando salmos cada día; trajo instrumentos para servicio del altar y compuso música de acompañamiento; celebró solemnemente fiestas y ordenó el ciclo de las solemnidades; cuando alababa el nombre santo, de madrugada, resonaba el rito. El Señor perdonó su delito y exaltó su poder para siempre; le confirió el poder real y le dio un trono en Jerusalén.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 17,31.47.50.51

R/.
Bendito sea mi Dios y Salvador

Perfecto es el camino de Dios,
acendrada es la promesa del Señor;
él es escudo para los que a él se acogen. R/.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Por eso te daré gracias entre las naciones, Señor,
y tañeré en honor de tu nombre. R/.

Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu Ungido,
de David y su linaje por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,14-29):

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan Bautista ha resucitado, y por eso los ángeles actúan en él.» Otros decían: «Es Elías.» Otros: «Es un profeta corno los antiguos.» Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.»
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados.
El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo doy.» Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.»
Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?»
La madre le contestó: «La cabeza de Juan, el Bautista.»
Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»
El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.

Palabra del Señor
 
Poema:
Dame, Señor de Sto. Tomás Moro
 
Dame, Señor, un poco de sol,
algo de trabajo y un poco de alegría.


Dame el pan de cada día, un poco de mantequilla, una buena [digestión y algo para digerir.

Dame una manera de ser que ignore el aburrimiento, los lamentos y [los suspiros.

No permitas que me preocupe demasiado
por esta cosa embarazosa que soy yo.


Dame, Señor, la dosis de humor suficiente
como para encontrar la felicidad en esta vida
y ser provechoso para los demás.


Que siempre haya en mis labios una canción,
una poesía o una historia para distraerme.


Enséñame a comprender los sufrimientos
y a no ver en ellos una maldición.


Concédeme tener buen sentido,
pues tengo mucha necesidad de él.


Señor, concédeme la gracia,
en este momento supremo de miedo y angustia,
de recurrir al gran miedo
y a la asombrosa angustia
que tú experimentaste en el Monte de los Olivos
antes de tu pasión.


Haz que a fuerza de meditar tu agonía,
reciba el consuelo espiritual necesario
para provecho de mi alma.


Concédeme, Señor, un espíritu abandonado, sosegado, apacible, [caritativo, benévolo, dulce y compasivo.

Que en todas mis acciones, palabras y pensamientos experimente el [gusto de tu Espíritu santo y bendito.

Dame, Señor, una fe plena,
una esperanza firme y una ardiente caridad.


Que yo no ame a nadie contra tu voluntad,
sino a todas las cosas en función de tu querer.


Rodéame de tu amor y de tu favor.

Breve comentario

La coherencia en este mundo tiene un precio, un alto precio. Aquí abajo y allá arriba. Aquí, por el ciento que se entrega te dan uno o hasta pueden quitarte la vida; allá, ante el Padre, los justos recibirán el ciento por uno. Cuelgo el poema-oración de otro gran e ilustre decapitado. Más ilustre por cómo profesó su fe que aun por los altos cargos políticos que llegó a desempeñar. Son dos santos de muy distinta personalidad (posiblemente el Bautista, de escribir una oración, su estilo sería más seco, pero no divergiría en los contenidos), mas unidos por su fidelidad absoluta a la verdad de Dios. Por ella perdieron la cabeza, literalmente, locos de amor por Él. En esta época de ausencia total de referentes, o de antirreferentes, conviene recordar y proponer las actitudes que merece la pena imitar y asumir. No importa el precio que nos hagan pagar por ello...