A los que quiere
"Jesús les dijo: 'Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere'."
(Jn 5,17.21)
Voy haciéndome viejo, Señor.
No me preocupa tanto el declinar
de un cuerpo claudicante,
como no ser capaz de percibir
tu presencia entre las cosas.
No sé si mi soledad fue
designio para encontrarte. Cuando
la sed aprieta, se es más hábil
para buscar el agua.
Sigo sediento, y a pesar de la buena
de Isabel, hay una soledad
que continúa.
Como mi cuerpo,
los dulces paisajes de tu creación
van quedándome cada vez más lejos.
La belleza sigue ahí, pero mis ojos
se acercan palpando espacios de ausencia,
como viejo que quisiera nadar
en un cuerpo adolescente.
No claudico de ti, pues con mi torpe
amor te amo, con ese amor débil
e impotente del que ha pecado mucho,
y del que mucho se ha arrepentido.
Dame más vida para no perderte.
Si dura fue mi joven soledad enardecida,
más dura será mi soledad anciana.
Porque la sed de ti, Señor, no cede,
dame más vida para no perderte.
3-4-2019
Doiraje.