"¿Qué es más fácil: decir al paralítico 'tus pecados te son perdonados', o decir 'levántate, coge la camilla y echa a andar?' "
(Mc 2,9)
Sólo al amor que se entrega
todo le resulta fácil.
Sólo el amor que acoge
puede alzarnos de nosotros mismos.
Es tan fácil reír en medio del dolor
cuando tú acudes.
Entre asechanzas y odios,
qué fácil vivir cuando nos levantas.
Querré andar, y no podré,
pero limpias con tu perdón mis impotencias.
Querré perdonar, y no sabré,
pero disuelves la carga de mi juicio.
Es triste dar miedo cuando sólo
se quiere querer.
Hay una pareja asustada
a la puerta del gran juez.
Encogidos, se cogen de la mano,
y miran temerosamente
a quien no conocen:
perdonar no debería ser un milagro.
18-1-19
Doiraje.