jueves, 14 de julio de 2016

Lecturas del día, jueves, 14 de julio. Poema "Echándote de menos" de Doiraje

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (26,7-9.12.16-19):

La senda del justo es recta. Tú allanas el sendero del justo; en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos, ansiando tu nombre y tu recuerdo. Mi alma te ansía de noche, mi espíritu en mi interior madruga por ti, porque tus juicios son luz de la tierra, y aprenden justicia los habitantes del orbe. Señor, tú nos darás la paz, porque todas nuestras empresas nos las realizas tú. Señor, en el peligro acudíamos a ti, cuando apretaba la fuerza de tu escarmiento. Como la preñada cuando le llega el parto se retuerce y grita angustiada, así éramos en tu presencia, Señor: concebimos, nos retorcimos, dimos a luz... viento; no trajimos salvación al país, no le nacieron habitantes al mundo. ¡Vivirán tus muertos, tus cadáveres se alzarán, despertarán jubilosos los que habitan el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz, y la tierra de las sombras parirá.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 101

R/.
El Señor desde el cielo se ha fijado en la tierra

Tú permaneces para siempre,
y tu nombre de generación en generación.
Levántate y ten misericordia de Sión,
que ya es hora y tiempo de misericordia.
Tus siervos aman sus piedras,
se compadecen de sus ruinas. R/.

Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión,
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones. R/.

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,28-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor
 
Poema:
Echándote de menos de Doiraje
 
Es duro entre el cansancio de los días,
despertar al silencio y al olvido
de no saberse ser, como perdido,
ausente de Tu luz, sin compañía.

Y si no soy capaz de Tu alegría,
habré de soportar estar partido
por un dolor antiguo no vencido
que me aleja, sin voz, Tu melodía.

Mas sé que estás aquí como un aliento
que respiro y da vida sin violencia,
humildemente Tú, enamorado,

dándote por amor en mi alimento,
aunque no sepa saberte. Paciencia
del que aguarda, amable, a ser amado.

miércoles, 13 de julio de 2016

Lecturas del día, miércoles, 13 de julio. Poema "Que no se despierte" de Agustín García Calvo

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (10,5-7.13-16):

Así dice el Señor: «¡Ay Asur, vara de mi ira, bastón de mi furor! Contra una nación impía lo envié, lo mandé contra el pueblo de mi cólera, para entrarle a saco y despojarlo, para hollarlo como barro de las calles. Pero él no pensaba así, no eran éstos los planes de su corazón; su propósito era aniquilar, exterminar naciones numerosas. Él decía: "Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi saber, porque soy inteligente. Cambié las fronteras de las naciones, saqueé sus tesoros y derribé como un héroe a sus jefes. Mi mano cogió, como un nido, las riquezas de los pueblos; como quien recoge huevos abandonados, cogí toda su tierra, y no hubo quien batiese las alas, quien abriese el pico para piar." ¿Se envanece el hacha contra quien la blande? ¿Se gloría la sierra contra quien la maneja? Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño. Por eso, el Señor de los ejércitos meterá enfermedad en su gordura y debajo del hígado le encenderá una fiebre, como incendio de fuego.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 93

R/.
El Señor no rechaza a su pueblo

Trituran, Señor, a tu pueblo,
oprimen a tu heredad;
asesinan a viudas y forasteros,
degüellan a los huérfanos. R/.

Y comentan: «Dios no lo ve,
el Dios de Jacob no se entera.»
Enteraos, los más necios del pueblo,
ignorantes, ¿cuándo discurriréis? R/.

El que plantó el oído ¿no va a oír?;
el que formó el ojo ¿no va a ver?;
el que educa a los pueblos ¿no va a castigar?;
el que instruye al hombre ¿no va a saber? R/.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el justo obtendrá su derecho,
y un porvenir los rectos de corazón. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Palabra del Señor
 
Poema:
Que no se despierte de Agustín García Calvo
 
Que no se despierte.
La niña que duerme a la sombra
que no se despierte;
que duerme a la sombra del árbol;
que no se despierte;
a la sombra del árbol granado
que no se despierte;
granado de ciencia del bien,
que no se despierte;
de la ciencia del bien y del mal
que no se despierte.
Que no se despierte, que siga
dormida la muerte;
que siga a la brisa del ala
la muerte dormida;
a la brisa del ala del ángel
dormida la muerte;
del ala del ángel besada
la muerte dormida;
del ángel besada en la frente
dormida la muerte;
besada en la frente del lirio
la muerte dormida;
en la frente del lirio a la sombra
dormida la muerte
que no se despierte, que siga
dormida la niña,
que no se despierte, no.
 

martes, 12 de julio de 2016

Lecturas del día, martes, 12 de julio. Poema "Temores en el favor" de Lope de Vega. Breve comentario


Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (7,1-9):

Reinaba en Judá Acaz, hijo de Yotán, hijo de Ozías. Rasín, rey de Damasco, y Pecaj, hijo de Romelía, rey de Israel, subieron a Jerusalén para atacarla; pero no lograron conquistarla.
Llegó la noticia al heredero de David: «Los sirios acampan en Efraín.» Y se agitó su corazón y el del pueblo, como se agitan los árboles del bosque con el viento.
Entonces el Señor dijo a Isaías: «Sal al encuentro de Acaz, con tu hijo Sear Yasub, hacia el extremo del canal de la Alberca de Arriba, junto a la Calzada del Batanero, y le dirás: "¡Vigilancia y calma! No temas, no te acobardes ante esos dos cabos de tizones humeantes, la ira ardiente de Rasín y los sirios y del hijo de Romelía. Aunque tramen tu ruina diciendo: "Subamos contra Judá, sitiémosla, apoderémonos de ella, y nombraremos en ella rey al hijo de Tabeel." Así dice el Señor: No se cumplirá ni sucederá: Damasco es capital de Siria, y Rasín, capitán de Damasco; Samaria es capital de Efraín, y el hijo de Romelía, capitán de Samaria. Dentro de cinco o seis años, Efraín, destruido, dejará de ser pueblo. Si no creéis, no subsistiréis."»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 47

R/.
Dios ha fundado su ciudad para siempre

Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra. R/.

El monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar. R/.

Mirad: los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero, al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos. R/.

Allí los agarró un temblor
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,20-24):

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.»

Palabra del Señor

Poema:
Temores en el favor de Lope de Vega

Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro,
y la cándida víctima levanto,
de mi atrevida indignidad me espanto,
y la piedad de vuestro pecho admiro.


Tal vez el alma con temor retiro,
tal vez la doy al amoroso llanto;
que, arrepentido de ofenderos tanto,
con ansias temo y con dolor suspiro.


Volved los ojos a mirarme humanos;
que por las sendas de mi error siniestras
me despeñaron pensamientos vanos.


No sean tantas las miserias nuestras
que a quien os tuvo en sus indignas manos
vos le dejéis de las divinas vuestras.

  
http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=1301&t=Temores+en+el+favor&p=Lope+de+Vega&o=D%E1maso+Alonso,+Eulalia+Galvarriato,%A0Eulalia+Soldevilla,+Luis+Miguel+y+Rosal%EDa+Payno

Breve comentario

El don de la fe es por sí mismo un milagro. Es verdad que nuestra naturaleza es apta para recibir tal regalo; es más, sin confianza la vida se tornaría imposible. Hasta el alma más paranoica está confiando lo quiera o no, pues la autosuficiencia es imposible. Si la desconfianza se poseyera de nuestro corazón por completo, no tardaríamos en morir. Pero también es cierto (y más en épocas como la nuestra) que tener fe en una realidad trascendente que no vemos, que no se manifiesta de forma evidente, que no puede ser probada de modo científico, aunque sí desde la racionalidad discursiva, es todo un don. El don más preciado.

Que tal regalo produce efectos en la persona que lo recibe, es no menos indudable. Pero la libertad del hombre no queda anulada por el don de la fe; ni tampoco su frágil naturaleza que tiende hacia el mal. La recepción de la fe, ya sea que se reciba desde el comienzo de la vida o en un proceso de conversión posterior, tras haberla perdido o no conocerla, nunca es un acto aislado, como quien entrega un objeto. La fe en Dios, por seguir con este símil, es como un objeto que estamos descubriendo constantemente, que nunca acaba de darse por completo, que nunca acabamos de conocer en toda su magnitud. Pero posee la virtualidad de los objetos: puede perderse, estropearse, olvidarse. Sí, incluso la presencia de Dios puede acabar en el corazón del hombre que una vez fue abierto por Aquél en tales situaciones.

Cuando ello ocurre, lo que urge es retomar esa relación deteriorada con Dios, que ya hemos conocido y disfrutado en lo que se puede en esta vida y según la gracia concedida a cada uno. Si desandamos el camino que nos alejó del Señor, las palabras dirigidas a Acaz por medio de Isaías también  serán pertinentes para nosotros: "¡Vigilancia y calma! No temas, no te acobardes". Pero si seguimos alejándonos, si la flor de la fe se sigue agostando en un mal uso de nuestra libertad, entonces lo que nos corresponderán son las maldiciones del Señor que recoge Mateo a los pueblos que, habiéndose beneficiado de su presencia, no se convirtieron.

Que somos pecadores todos y hasta el final de nuestras vidas, con fe o sin ella, sacerdotes y laicos, creyentes y ateos, es algo conocido por todos. Pero en nosotros está que valoremos lo recibido, la fe, y lo que de ella podamos recibir en un futuro. Y sepamos regar esta delicada planta que ha de crecer hoy en el medio más hostil. De aquí la elección de este hermoso y sincero soneto de Lope cuando era ya sacerdote y cuando era también amante de Marta de Nevares, treinta años más joven que él y que le daría una hija, y siendo el poeta un maduro cincuentón. El soneto muestra con casi contemporánea transparencia su sentimiento de indignidad en el momento de la consagración, cuando levanta la Hostia Santa. (En verdad, no hay ser humano digno de tal acto, ni el más virtuoso de sus ministros.) Lope, reconociendo ante Dios su miseria, no deja de ofrecer al Señor a los demás, de celebrar el sacrificio que nos redime. Aunque él no esté a la altura como ministro; aunque no pueda o no sepa o se deje arrastrar por sus instintos, Lope implora del Señor su piedad, no olvida la fe recibida, no abandona la presencia activa del Señor, no reniega de Él: se sabe pecador, mal hijo, necesitado como pocos de la misericordia de Dios. A pesar de tanta debilidad, Lope no dejó que muriera el tesoro que recibió del Señor.

No imitemos a Lope como pecador, sino a Lope en su relación con el Señor, a Lope consciente de sus culpas, a Lope que se sabe necesitado de la salvación misericordiosa del Señor. Y esa es una forma de desandar nuestros errores. El Señor hizo milagros en el poeta. Su propia condición de poeta, y de genial poeta, es uno de ellos, pero no el más importante, pues le dió la fe, que éste supo, a pesar de tanta debilidad, no olvidar.   

sábado, 9 de julio de 2016

Lecturas del día, sábado, 9 de julio. Poema "Qué sosiego..." de José García Nieto

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (6,1-8):

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostro, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas se cernían. Y se gritaban uno a otro, diciendo: «¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!» Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.» Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.» Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?» Contesté: «Aquí estoy, mándame.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 92

R/.
El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder. R/.

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R/.

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,24-33):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

Palabra del Señor
 
Qué sosiego... de José García Nieto 
 
Qué sosiego de pensar
que Dios vigila en las cosas;
 
que si ponemos los ojos
en el agua clara y honda,
 
nos devuelve su mirada
con su mirada remota;
 
que si ponemos la mano
sobre la arena, la forma
 
de su mano la caricia
de nuestra mano pregona; 

que si perdemos los pasos
por el bosque, entre la sombra,

y la frente se acostumbra
dulcemente en lo que ignora,

nos trae la lengua del viento,
cantando desde las hojas,

palabras que Dios tenía
para decirnos a solas.

jueves, 7 de julio de 2016

Lecturas del día, jueves, 7 de julio. Poema "Carta I" de Vladimir Holan. Breve comentario


Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (11,1-4.8c-9):

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Cuando lo llamaba, él se alejaba, sacrificaba a los Baales, ofrecía incienso a los ídolos. Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba. Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer. Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 79

R/.
Que brille tu rostro, Señor, y nos salve

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,7-15):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquel pueblo.»

Palabra del Señor

Poema:
Carta I de Vladimir Holan

- Está usted agonizando... ¿Le ha gustado vivir?
- ¡Sí!
- ¿Por qué?
- Una vez bajo un viejo plátano, una muchacha
desconocida me dio una carta y se fue...
- ¿La leyó usted?
- Sí.
- ¿Qué había escrito?
- Nada.

Breve comentario

Sin que sirva de precedente, voy a comenzar por el poema elegido. Holan juega mucho con lo paradójico, con el misterio de lo que parece devenir absurdo y a la vez cotidiano, como dos realidades anexas, difíciles de separar. Ese contraste da a su poesía mucha profundidad y una polisemia de lo más sugerente. No en vano Holan es considerado por muchos, y no sólo en su propio país, como el techo lírico de la poesía checa del siglo XX. Aunque jamás un poeta lo es sólo por su técnica o los recursos que suele utilizar: todo ello siempre está en función de un mundo interior que hace interesante leerlo. En este poema hay varios contrastes. En primer lugar, es un extraño diálogo en un momento crucial en la vida de toda persona, como es el momento de su muerte. Ante la pregunta final sobre si su existencia le ha gustado, una pregunta comprometida, la respuesta es no menos paradójica que el diálogo: la vida ha merecido la pena porque una muchacha se acercó a él y le entregó una carta en la que no había nada escrito. Como buen poeta, deja el final del sentido del poema abierto. ¿Cómo algo tan banal como ese episodio puede merecer la pena hasta el punto de resumir la vida de alguien? ¿Para qué se le acercó la chica? ¿Y para qué le entregó una carta que nada decía? 

Todo es un juego de simbolismos en los que cada uno se sitúa por afinidad personal con la propia existencia. Partiendo de mi experiencia vital, y como católico (y, por último, como psicólogo), el sentido de la fuerza del episodio no reside en lo escrito en la carta, que es nada, sino en algo que aquel hombre en agonía (no hay que entender esta agonía en su literalidad material: podemos estar agonizando sin que nos falle el cuerpo) valora enormemente: alguien se le acercó; se acercó y quiso darle algo que parecía suyo e importante. Era joven, una muchacha, es decir, alguien que evoca la pureza, la ilusión, la capacidad de entrega, de amor (¿era tal vez la carta la vida por escribir de esta muchacha, y por ello, asustada de su atrevimiento -"escríbeme mi vida"-, se fue enseguida?). Puedo dar fe (todos podemos) de que una sonrisa, una llamada de teléfono en  un momento especial, un recuerdo de alguien hacia la persona, un leve detalle, un gesto de educación, de respeto, de reconocimiento, que parece que no es apenas nada, puede convertirse en algo capital para cualquiera, y como tal ser recordado de un modo imborrable durante décadas. Y por supuesto, lo contrario: las decepciones humanas que se expresan con silencios, con distanciamiento, con un sordo pero efectivo vacío apenas expresado, que pesa más que un mundo, también nos marcan y de qué modo. Se trata, pues, para el que esto escribe, de un poema de amor; extraño en apariencia, pero profundo.

Amar no es tan complicado: es acercarse al otro, entregar algo importante. Después, aunque el otro se marche, ya nada será igual, la persona quedará transformada por este encuentro. El hombre contemporáneo está tan desasido, tan vacío, tan solo, tan sin verdad, tan abandonado, que, aunque en su vida rebosa de todo tipo de encuentros, éstos no le transforman en ningún sentido; sin embargo, un poco de verdad, alguien que sí se acerque, que en verdad se entregue, aun sin palabras, como la chica de la carta en blanco, no lo podrá olvidar jamás. Estamos sedientos de verdad en nuestras vidas.

¿Se entiende ahora por qué he elegido este poema? Reconozco que ha sido una elección arriesgada, nada obvia, pero plena de sentido: id y lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis; para ello no necesitáis nada, sino mostraros con la verdad que os trasparece. Como la muchacha muda de Holan...   

miércoles, 6 de julio de 2016

Lecturas del día, miércoles, 6 de julio. Poema "Treno" de José Luis Tejada. Breve comentario


Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (10,1-3.7-8.12):

Israel era una viña frondosa, y daba fruto: cuanto más eran sus frutos, más aumentó sus altares; cuanto mejor era la tierra, mejores monumentos erigía. Tiene el corazón dividido, ahora lo expiará: él mismo destruirá sus altares, abatirá sus estelas. Ahora dicen: «No tenemos rey, no respetamos al Señor, ¿qué podrá hacernos el rey?» Desaparece Samaria, y su rey, como espuma sobre la superficie del agua. Son destruidos los altozanos de los ídolos, el pecado de Israel. Cardos y abrojos crecen sobre sus altares; gritan a los montes: «Cubridnos», a los collados: «Caed sobre nosotros.» Sembrad justicia y cosecharéis misericordia. Roturad un campo, que es tiempo de consultar al Señor, hasta que venga y llueva sobre vosotros la justicia.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104

R/.
Buscad continuamente el rostro del Señor

Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.

Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,1-7):

En aquel tiempo, Jesús llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca.»

Palabra de Dios

Poema:
Treno de José Luis Tejada

Lo que yo daría por
conocer, como una piedra,
mi sitio, mi plan, mi sino.

Lo que yo haría por no
tener que tomar la rienda
y decidir el camino.

Todo esto que se nos pide
y que casi se nos impide.

¿Libres? pero poco, ciegos
pero no del todo, atados
con eslabones de goma.

Podemos creer, creemos
podar los ramos, los remos,
todo es una mala broma.

Alguien nos mira tender
el gesto hacia el mar. Perder
la fuerza, el valor, la gana.

Alguien que se nos deslíe
con el tiempo, y se sonríe
por detrás de su mañana.

Y habrá que rendir, paciencia,
cuenta de tanta impotencia,
y acusarse de haber sido

tal y como se nos hizo:
un mechón de Dios, un rizo
a un viento de azar movido.

Maldita sea la hora
en que uno se para, explora 
la camisa de once varas

donde nadie le mandó
entrar, desde entonces no
vuelve a ver las cosas claras.

Al menos no he vuelto yo.

Breve comentario

La vida cristiana ha de ser la realidad más sencilla del mundo. Sentir que Alguien nos llama (y por nuestro nombre como a los apóstoles), responderle que sí, y obedecerle. Sin embargo, siendo esto tan sencillo, ya no lo es en nuestros tiempos en los que vivimos marcados por la soledad y el desarraigo. Para el hombre contemporáneo, y también para los católicos que hoy somos, unos más y otros menos, hijos de nuestro tiempo, no queda clara la llamada ni la presencia de Aquél que dicen que nos quiere. Por otro lado, la obediencia no tiene buena prensa, y más si es para propagar una verdad que ya no se considera tal, o al menos no merecedora de semejantes esfuerzos y compromisos. Los católicos hoy podemos defender la existencia de Dios y asumir en parte su mensaje (en aquello que nos requiera menos esfuerzo cumplir), pero desapareció en combate la tarea de apostolado y de enseñar al que no sabe, pues ya no nos sentimos llamados a nada por nadie, ni esperamos que nadie nos reconozca siquiera por nuestro nombre.

La unidad de los apóstoles, hombres sumamente sencillos y algunos sumamente pecadores, en torno al Señor y su Palabra, característica primordial de aquella primera Iglesia, ha desaparecido casi por completo. Es verdad que hoy somos bastante más de mil millones de bautizados; es verdad que se cuentan por miles los templos católicos por todo el mundo, desde humildes parroquias hasta imponentes catedrales; es verdad que no faltan los que siguen sintiendo la llamada del Señor y su presencia en sus vidas con la misma claridad con que la pudo sentir Pedro o Pablo; es verdad que sigue habiendo misioneros, teólogos, monjes contemplativos, sacerdotes y obispos, cardenales y papas... Y, sin embargo, se ha perdido aquella sencillez de sentir la llamada a cada uno, sentir la presencia del que llama y obedecer. Somos hoy incluso los católicos ovejas descarriadas, sin pastor, o, por desgracia, como "francotiradores", luchando por nuestra cuenta, en soledad, en silencio, sin sentimiento de comunidad ni de pertenencia, sin ayudarnos entre nosotros en nada, sin conocernos siquiera nuestros nombres, perfectamente extraños. ¿Compartimos una fe? No compartimos nada, pues sencillamente no compartimos.

Debemos volver a sentir que la llamada de Dios a cada uno de nosotros, que nos llama por nuestros nombres, de mil formas, en mil momentos, casi siempre en lo más banal y cotidiano, y también en situaciones especiales o importantes, en los sufrimientos y los gozos de cada día, se sigue produciendo hoy como en tiempos de los apóstoles. Pero hay que saber percibirlo. No pocas veces nosotros mismos hacemos difícil que el Señor se deje ver o percibir en los corazones de los demás. Dios no ha cambiado en nada en estos dos mil años. Somos nosotros los que nos hemos hecho sordos, impermeables y aun desobedientes a su llamada. Y así nos va como creyentes y como Iglesia. Volvamos a la sencillez de corazón de la que aún podemos ser capaces; y siempre lo vamos a ser sean cuáles sean las circunstancias históricas que nos toque vivir, pues estamos hechos para esa sencillez, por esa sencillez.

martes, 5 de julio de 2016

Lecturas del día, martes, 5 de julio. Poema "Nuevos acordes" de Pedro Garfias. Breve comentario

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (8,4-7.11.13):

Así dice el Señor: «Se nombraron reyes en Israel sin contar conmigo, se nombraron príncipes sin mi aprobación. Con su plata y su oro se hicieron ídolos para su perdición. Hiede tu novillo, Samaria, ardo de ira contra él. ¿Cuándo lograréis la inocencia? Un escultor lo hizo, no es dios, se hace añicos el novillo de Samaria. Siembran viento y cosechan tempestades; las mieses no echan espiga ni dan grano, y, si lo dieran, extraños lo devorarían. Porque Efraín multiplicó sus altares para pecar, para pecar le sirvieron sus altares. Aunque les dé multitud de leyes, las consideran como de un extraño. Aunque inmolen víctimas en mi honor y coman la carne, al Señor no le agradan. Tiene presente sus culpas y castigará sus pecados: tendrán que volver a Egipto.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 113B,3-4.5-6.7ab-8.9-10

R/.
Israel confía en el Señor

Nuestro Dios está en el cielo,
lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
hechura de manos humanas. R/.

Tienen boca, y no hablan;
tienen ojos, y no ven;
tienen orejas, y no oyen;
tienen nariz, y no huelen. R/.

Tienen manos, y no tocan;
tienen pies, y no andan.
Que sean igual los que los hacen,
cuantos confían en ellos. R/.

Israel confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo.
La casa de Aarón confía en el Señor:
él es su auxilio y su escudo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,32-38):

En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: «Nunca se ha visto en Israel cosa igual.»
En cambio, los fariseos decían: «Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios.»
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

Palabra del Señor
 
Poema:
Nuevos acordes de Pedro Garfias 
 
Sé que si le grito fuerte
el silencio se acongoja.
Sé que si la piso duro
es la piedra la que llora.
Sé que si camino aprisa
se me derrumban las hojas.
Por eso voy con cuidado,
acariciando las formas,
mirando a un lado y al otro
y respetándolas todas.
Que hay quien se duele del cuerpo
y a mí me duelen los hombres
y las cosas.


http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=992&t=Nuevos+acordes&p=Pedro+Garfias&o=Juan+Rejano

 
Breve comentario
 
El Señor está pendiente de su creación. La respeta y la ama como expresión de su propia naturaleza: son parte suya, son su propio amor manifestado. Su actuación siempre va encaminada a llevarla a su plenitud. El sufrimiento humano no le es ajeno. A quien se acerca, Él lo atiende: "Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor." Así, les cura, les enseña, les guía, les protege.

Se suele entender que el milagro fuerza el orden de la naturaleza, pues al mudo hace hablar, al ciego ver, al paralítico andar; pero no perciben quienes así piensan que el milagro sólo es una consecuencia de la fe de la persona que pone toda su confianza en el Señor. La naturaleza creada por Dios sigue, pues, sin ser violada. Es cierto que Dios en su omnipotencia puede actuar sin necesidad de que la criatura humana se lo pida, pero siempre el Señor espera que su corazón se abra para poder hacerlo.

Y ese respeto a la libertad humana se destaca también en la actitud negadora y rechazante de los fariseos. Éstos creen que Cristo actúa con el poder de Satanás. ¡Nada menos que confunden los grandes sabios judíos la expresión del amor con la del odio, el poder de la vida con el de la muerte! Y esto también es respetado por el Señor: la ceguera del que le rechaza, el mudo que cree que no puede curarle, el ciego sin esperanza de ver jamás, aunque el mismo Dios bajara a la tierra. A aquéllos los deja en su estado, respetando su naturaleza y su voluntad: envidiando, ciegos, mudos, necios a la verdad que se les presenta.
 
El poema de Garfias, realmente bellísimo, está empapado del espíritu del Señor. Más allá de las mediocridades (o algo peor) que encontramos en nuestro entorno, también en la demasiado humana vida eclesial, tenemos un Dios que realmente se preocupa de nosotros, con una atención y un celo sobrenatural, que sólo de un modo pálido la Santísima Virgen puede reflejar en su pureza y en su entrega. Todo está al servicio de su amor, pues todo ha sido creado desde ese amor. Tengamos esperanza, aun en las horas peores, en que Dios nos va sosteniendo a cada momento. No seamos como los fariseos al interpretar el sentido de nuestros sufrimientos.

lunes, 4 de julio de 2016

Lecturas del día, lunes, 4 de julio. Poema "Las tres tontas" de Gloria Fuertes. Breve comentario


Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas (2,16.17b-18.21-22):

Así dice el Señor: «Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Aquel día –oráculo del Señor–, me llamará Esposo mío, no me llamará ídolo mío. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144

R/.
El Señor es clemente y misericordioso

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,18-26):

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: «Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.»
Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y, al verla, le dijo: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha curado.» Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: «¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Palabra del Señor

Poema:
Las tres tontas de Gloria Fuertes

Por el pueblo ceniza,
van las tres tontas.

La una lleva una piedra,
un jarro lleva la otra
y la tercera va a misa,
lleva un rosario de moscas.

—Ponerlas la zancadilla—,
los chicos les tiran cosas.

—¿Quieres ser mi novia, Elisa?,
se sonríe la más boba.

—Es mentira que me quieres,
dice la más habladora,
no podemos ir al baile,
somos tontas.

Van cogidas de la mano,
                          —a por conchas—
sobre el río van andando,
                            las tres tontas.

Breve comentario

"Se reían de él"... ¿Quiénes? Aquellos que dictan, desde las apariencias o, aún peor, desde la negrura de sus corazones, cómo es la realidad. La niña está muerta. Cuando llega uno y dice que está sólo dormida, es un pobre idiota. Sin embargo, los que saben ver la realidad desde el dolor y la necesidad distinguen perfectamente la sabiduría de ese "idiota" risible. La mentira tiene flautas y alboroto; pero aquellos que saben ver la verdad, este ruido de lo falso no les distrae. El Señor ha de expulsar a quienes mantienen muerta a la niña. Con divina sencillez coge su mano y la despierta, sin flautas, sin alborotos.

Seguimos igual, calificando de imbéciles a aquellos o aquello que no entendemos o nos desborda. Las tres tontas del poema de Gloria Fuertes tienen la misma dignidad que los que se ríen de ellas; más si cabe, pues en su vulnerabilidad inocente son incapaces de todo mal.

Después, en la Pasión, se reirían del Señor hasta matarlo. Pero también despertó... Y de esa fe vivimos algunos que parecemos tontos para este mundo.

domingo, 3 de julio de 2016

Lecturas del día, domingo, 3 de julio. Poema "Inicial" de Luis López Anglada. Breve comentario


Primera lectura

Lectura de la profecía de Isaías (66,10-14c):

Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto. Mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos, y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes. Porque así dice el Señor: «Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz, como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones. Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán; como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo, y en Jerusalén seréis consolados. Al verlo, se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos florecerán como un prado; la mano del Señor se manifestará a sus siervos.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 65

R/.
Aclamad al Señor, tierra entera

Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre;
cantad himnos a su gloria;
decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!» R/.

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente. R/.

Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi suplica,
ni me retiró su favor. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta de san Pablo a los Gálatas (6,14-18):

Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo. Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino una criatura nueva. La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios. En adelante, que nadie me venga con molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.

Palabra de Dios

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,1-12.17-20):

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios." Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: "Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios." Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.»
Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.»
Él les contestó: «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.»

Palabra del Señor

Poema:
Inicial de Luis López Anglada

Porque Tú lo has querido vivo y siento
dentro de mí la hoguera de la vida.
Mi corazón es sólo una encendida
llama de voluntad erguida al viento.

Tengo vivo, Señor, el pensamiento
como dulce colmena, donde anida
la miel de cada ruta conseguida
tras la sorpresa de cualquier momento.

Vivo, Señor, y de la nada vengo
caminando a la muerte decidido.
Sé que desde tu altura me acompañas.

Y, porque lo has querido, sé que tengo 
todo el mundo a mis plantas extendido
y una llama de amor en las entrañas.

Breve comentario

Todas las lecturas de hoy son especialmente hermosas porque son el canto de un gozo muy profundo e intenso: la plenitud de sentirse instrumento del amor de Dios. En efecto, tal experiencia conjuga la capacidad, la potencia, que otorga la gracia de Dios, con la humildad de saber y sentir que esa fuerza no es nuestra, que no nos pertenece, que hemos de darla así la recibimos. Los setenta y dos elegidos por Cristo para dar a conocer la verdad de Dios al mundo eran gente de lo más normal, sin mayores capacidades, gente sencilla, no intelectuales, escribas, hombres de grandes estudios o de pasado privilegiado. Seguramente serían como los apóstoles, pescadores, campesinos, artesanos como José y el mismo Jesús... Y es que con Dios en su corazón no hace falta más, ni siquiera sandalias o alforjas (¡para qué más equipaje teniéndole a Él en su interior!).

Y les da consejos sabios. Que no se entretengan con charlas banales, que se adecúen a la realidad que encuentren con perfecto realismo: donde les acojan, aceptar su acogimiento y darles la paz de Dios como premio; donde les rechacen, reflejar el rechazo recibido y alejarse, no sin advertirles las consecuencias de su acción. Todo es sencillo, todo es diáfano en los planes de Dios, sin los grises humanos de los que hablábamos ayer. Pero el consejo más sabio es el último: no se ensoberbezcan con el poder concedido por el Señor, pues aunque ellos lo ejerzan, lo deben hacer siempre con la conciencia clara e inequívoca de que es un bien prestado, que no les pertenece, que tiene por objeto no alimentar sus egos, sino salvar almas, curarlas, guiarlas a Dios. Y de qué forma tan hermosa y sencilla nos lo dice el Señor (en verdad, es insuperable la belleza de la poesía de Dios): "Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo."

Por ello debemos trabajar para que los nombres de muchos estén inscritos en el cielo; que sólo se queden fuera aquellos que expresa y pertinazmente negaron a Dios hasta el final de sus vidas. Pero que no se quede ninguno fuera porque no conociera la Palabra de Dios.

Y un buen ejemplo es nuestro poeta de hoy. Un hombre culto, pero sencillo; buen poeta, dedicado a una profesión alejada de la literatura, al menos en principio: Luis López Anglada era militar (aunque España desde siglos ha dado lugar a una tradición de extraordinarios poetas guerreros como Jorge Manrique, Garcilaso de la Vega, Calderón de la Barca o Francisco de Aldana, entre tantos otros). Hijo y nieto de militares por parte de padre y de madre, comenzó como alférez provisional combatiendo en la Guerra Civil cuando aún tenía granos en la cara y poca barba; fue gravemente herido al final de la contienda, y se jubiló casi cincuenta años después con el grado de Coronel del arma de Infantería. Casado, tuvo diez hijos. Es decir, fue como uno de los setenta y dos elegidos por el Señor, pues Él no para de elegir de entre sus criaturas, así que pasen las generaciones, los siglos y aun los milenios. Y así lo expresa en su muy bello soneto que he colgado. En su caso, cuando escribe "caminando a la muerte decidido", por su condición de militar y de excombatiente a punto de morir en la contienda, no se trataba de una expresión poética: fue una realidad literal. Así nos quiere Dios, con esa claridad de vida, en la que actos y palabras se correspondan con toda sencillez, sin imposturas, con humildad, como la de este militar poeta, como la de aquellos pescadores de Judea, como aquel impresionante oficial romano, el centurión que se dirigió al Señor con viril disciplina para intentar salvar la vida a quien siempre le supo obedecer con fidelidad. Cuando uno se va acercando con humildad (no hay otra forma de acercarse a ella) a la Verdad, todo qué sencillo es, con qué facilidad encajan las piezas de un puzzle que sin Dios es endemoniadamente (nunca mejor dicho) complicado completar. De hecho, sin Él es imposible.

sábado, 2 de julio de 2016

Lecturas del día, sábado, 2 de julio. Poema "La visita" de Antonio Trujillo Téllez. Breve comentario


Primera lectura

Lectura de la profecía de Amós (9,11-15):

Así dice el Señor: «Aquel día, levantaré la tienda caída de David, taparé sus brechas, levantaré sus ruinas como en otros tiempos. Para que posean las primicias de Edom, y de todas las naciones, donde se invocó mi nombre –oráculo del Señor–. Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que el que ara sigue de cerca al segador; el que pisa las uvas, al sembrador; los montes manarán vino, y fluirán los collados. Haré volver los cautivos de Israel, edificarán ciudades destruidas y las habitarán, plantarán viñas y beberán de su vino, cultivarán huertos y comerán de sus frutos. Los plantaré en su campo, y no serán arrancados del campo que yo les di, dice el Señor, tu Dios.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 84

R/.
Dios anuncia la paz a su pueblo

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.» R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,14-17):

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
Jesús les dijo: «¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan.»

Palabra del Señor

Poema:
La visita de Antonio Trujillo Téllez

Déjame entrar Señor que tengo prisa…;
que he de volver a un mundo apresurado,
inmerso en la ambición y en el pecado,
huérfano de la luz y de la risa.


Déjame entrar que mi dolor precisa
hacer un alto en el camino andado;
porque tengo, Señor, de tan cansado,
el gesto vago y la virtud remisa.


Déjame entrar, Señor, sólo persigo
pararme un rato, recobrar la calma,
pensar un poco y dialogar Contigo.


Soy el mismo de ayer tu viejo amigo,
déjame entrar a confortarme el alma;
luego, Señor, cuando queráis… prosigo.


Breve comentario

Tendemos a entender este famoso pasaje de los odres y los vinos viejos y nuevos como si fuera una cuestión de blancos y negros. Nacemos al hombre nuevo en virtud de la gracia, y el hombre viejo desaparece para siempre. Como diría un científico, la vida no se compone jamás de variables discretas. Así como no existe un negro absoluto en el alma del hombre, el negro del pecado, sin mezcla de blancura, tampoco existe el blanco puro sin mancha, salvo en Cristo y en la Inmaculada. Somos una mezcla de lo más variapinta de grises, de matices de blancos y negros inextricablemente unidos, de hombre viejo y de hombre nuevo. Y ello a pesar de la gracia operante en nosotros.

Si lo entendemos bien, esto no está en contradicción con la certeza de que aquel que se abre a la acción de Dios opera un cambio formidable, sustancial, hacia la "blancura", por así decir, de su corazón, a un nuevo nacimiento o renacimiento a ese hombre nuevo. Para cada uno Dios tiene un destino, un camino reservado, que debe descubrir en ese diálogo interior con el Señor en su vida. Y en ese camino de descubrimiento, en su esencia, en lo más interior de su desvelamiento, sólo está la criatura y el Señor. Lo que opinen otros sobre sus decisiones no debe perturbar este diálogo. Pero lo cierto es que los demás existen, el mundo existe, el pecado existe, y el propio camino de discernimiento de esta vocación de seguir a Cristo (esto no es sólo algo para ordenados) sigue manchado del hombre viejo, del vino viejo, del odre viejo, aun en menor medida que antes de entrar en este sagrado diálogo interior.

Lo que me gusta de este poema es su sencillo realismo que cualquiera (me atrevería casi a decir que incluso no creyentes) hemos vivido en infinidad de ocasiones. El mundo desgasta, las cegueras ajenas desgastan, las cegueras propias aún más, esa mezcla agotadora de grises en nuestra alma y en la de los demás siempre en conflicto (que en lenguaje psicológico podríamos llamar ambivalencia, o, algo peor, doble mensaje) nos agotan. Por seguir con el símil, nos vamos ensuciando de negrura.

La realidad, la única que existe, es que debemos bregar con nuestras mediocridades; hemos de vivir y convivir con ambos odres, con ambos vinos, con las dos edades del alma. Y esperar de forma activa que en nuestro trato cotidiano con el Señor, Él vaya haciendo y deshaciendo lo que sea menester en nosotros, sabiendo que casi nunca será de un golpe. Así suele querer operar el Señor en nosotros. A un santo del calibre de Pablo de Tarso jamás le quitó las espinas que le punzaban en lo más profundo, a pesar de sus repetidas súplicas para que le librase de ellas. Ya sabemos cuál fue la respuesta que recibió del Señor: con la gracia debía bastar, pero con una gracia que sólo nos podía hacer fuerte en la debilidad. Lo dicho, nunca nos libraremos en esta vida de la mezcla de blancos y negros. Todo lo demás está en función de esta realidad.

[Nota: quisiera felicitar desde aquí a D. Guillermo Juan Morado, que acaba de cumplir 25 años de su ordenación sacerdotal].

viernes, 1 de julio de 2016

Lecturas del día, viernes, 1 de julio. Poema "Gorrión" de Vladimir Holan. Breve comentario


Primera lectura

Lectura de la profecía de Amós (8,4-6.9-12):

Escuchad esto, los que exprimís al pobre, despojáis a los miserables, diciendo: «¿Cuándo pasará la luna nueva, para vender el trigo, y el sábado, para ofrecer el grano?» Disminuís la medida, aumentáis el precio, usáis balanzas con trampa, compráis por dinero al pobre, al mísero por un par de sandalias, vendiendo hasta el salvado del trigo. Aquel día –oráculo del Señor– haré ponerse el sol a mediodía, y en pleno día oscureceré la tierra. Cambiaré vuestras fiestas en luto, vuestros cantos en elegía; vestirá de saco toda cintura, quedará calva toda cabeza. Y habrá un llanto como por el hijo único, y será el final como día amargo. Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que enviaré hambre a la tierra: no hambre de pan ni sed de agua, sino de escuchar la palabra del Señor. Irán vacilantes de oriente a occidente, de norte a sur; vagarán buscando la palabra del Señor, y no la encontrarán.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 118

R/.
No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios


Dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R/.

Mi alma se consume, deseando
continuamente tus mandamientos. R/.

Escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos. R/.

Mira cómo ansío tus decretos:
dame vida con tu justicia. R/.

Abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,9-13):

En aquel tiempo, vio Jesús al pasar a un hombre llamado Mateo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.»
Él se levantó y lo siguió. Y, estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos.
Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?»
Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

Palabra del Señor

Poema:
Gorrión de Vladimir Holan

El gorrión, abandonando una ramita helada
la ha hecho oscilar un poco, de modo que ella contesta [afirmativamente
con una negación a la ciega emotividad.

Un poco de nieve cae de esa ramita.
Pronto será un alud. 

Breve comentario

Como decíamos ayer, Dios toca, acaricia con su "mano de nieve" el arpa de nuestra alma, para sacar de ella lo mejor de sus sonidos, que son los Suyos puestos en su criatura. Siempre Dios se aparece en lo leve, en lo cotidiano, en lo que nadie se apercibe o da importancia, en la piedra que desechan por inútil los arquitectos... Esta vez simplemente mira y dice una palabra que, aunque imperativa, suena muy dulce en sus labios y en aquellos ojos: "Sígueme". Y mira y se lo dice a una de las personas más despreciables de entre los judíos, un publicano, judío recaudador de impuestos para el Imperio romano, que además solían llevarse un buen pellizco de lo que expoliaban a sus propios compatriotas (la corrupción económica desde las instituciones políticas no es un invento moderno ni español).

Y es que, enlazándolo con el comentario de ayer, todos somos ese publicano, todos somos pecadores, todos estamos necesitados de la mirada y la llamada, ambas misericordiosas, de Dios. Y cuando las sentimos, no podemos dejar de seguirle. Como dicen los orientales, y el poema elegido recuerda su sensibilidad, el más largo camino comienza con un paso. En nuestro caso, de esa mirada, de esa llamada interior, de ese dulce Sígueme que no podemos despreciar. Cuando nos sentimos amados por Dios (que eso es lo que significa ser elegidos por Él), nuestra levedad, nuestra nada, nuestra miseria queda completamente transformada, como Mateo, un tipo nada recomendable antes de encontrarse con la mirada del Señor.

Sí, el Señor se posa en nuestra alma como un gorrión, pues de ser otro animal partiría por su peso nuestra debilísima rama de esperanza y de amor. Y sentir su leve peso en nosotros es nuestro pequeño sí, nuestro sacudimiento interior de ramita agradecida porque alguien la ha visitado, esa rama congelada de frío, cubierta de hielo o de la escarcha de la gélida mañana. Decimos sí, y todo ese frío nos lo sacudimos. Y el alud que provocaremos ya está por venir...